sábado, 26 de diciembre de 2009

Amor verdadero

Dicen que todo el mundo tiene una media naranja. Que todo el mundo encuentra a esa persona especial con la que compartirá el resto de su vida, pero que antes tendrá que pasar por muchas relaciones que saldrán mal.
Yo no sé si realmente hay una persona, una media naranja que coincida con nuestra media… pero sí creo en el amor, en el amor verdadero.
Creo que esa persona te hace sentir única, te hace sentir especial. Cuando estás al lado de esa persona todo es perfecto, y no importa lo que pase.
Es cierto que no puedes decidir con quién estarás para siempre, no exactamente… No puedes decir “tú, para siempre” y que así sea. Pero sí puedes intentarlo. Sí puedes creer en ello. Sí puedes luchar por ello.
Ahora me encuentro en uno de esos momentos de la vida en los que crees que has encontrado al chico perfecto para ti. Con la diferencia de que esta vez, creo que he acertado.
Porque cuando él está conmigo, soy diferente… soy mejor persona.
Cuando él está conmigo, simplemente, soy feliz.
Él es diferente al resto. Con él siento algo que ni si quiera puedo definir. Es… él. Es… perfecto, perfecto para mí. Y empiezo a creer que no soy la única que lo piensa.

martes, 22 de diciembre de 2009

La vida no es sencilla

La vida no es sencilla, es complicada.
Nos meten aquí a todos juntos en un mundo lleno de caos y confusión, lleno de preguntas sin respuesta y con la muerte acechando en cada esquina.
Y hacemos lo que podemos. No podemos hacer nada más.
Hay quien dice que debemos hacer lo que deseamos por que nunca sabes cuánto vivirás, y tanto si triunfas como si fracasas, lo más importante es intentarlo.
Pero tanto tus padres, como tus amigos... solo pueden guiarte. Al final tienes que aprender tú solo, tienes que crecer solo.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Segura de mí misma

Siempre me han visto como a una cría.
Siempre, cuando me miraban, me veían como una niña que no sabía lo que quería. Y siguen viendome así.
Empiezo a estar harta de ello.
He crecido. Ya no soy la niña que era. Ahora tengo las cosas claras. Sé lo que quiero, aunque a veces no esté segura de cómo conseguirlo.
Quizá hace años hacía las cosas sin pensar. Me dejaba llevar por mis impulsos y hacía lo que quería en el momento que quería...
Pero he aprendido mucho. Ahora sé que hay que pensar las cosas. He aprendido a hacer las cosas por mi bien, no para pasarlo bien o solo por el hecho de que quiera hacerlo.
Y con el paso del tiempo, y después de tantos errores y sufrimientos, he aprendido a tratarme mejor a mí misma, sin olvidar a los demas.
Ahora tengo un futuro marcado, marcado por mí. Sé lo que quiero y voy a conseguirlo. Da igual lo que tenga que hacer o lo que tarde en conseguirlo. Pero lo tendré.
Y cuando lo consigua, me reiré de aquellos que pensaron que no lo conseguiría. Les demostraré a aquellos que me creían una cría, que no lo era, y no lo soy.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Discusiones

No sé por qué, pero cada vez que él viene, tú y yo discutimos.
No sé si es porque no te gusta, porque tienes miedo de que haga algo de lo cual pueda arrepentirme, porque te da miedo que me haga daño, o por qué. Solo sé que discutimos, y lo odio.
Odio discutir contigo. Odio que no confíes en mí. Odio que pienses que soy una fresca.
El otro día me dijiste en tono irónico que “es muy bonito imaginar que estáis casados, abrazaditos en el sofá”.
Lo que más me duele no es que seas irónica, si no que no te des cuenta de que para mí, el simple hecho de estar abrazados en un sofá viendo la tele me hace más feliz que cualquier otra cosa.
Sé que nunca llegarás a entender por qué mi cara cambia cuando le veo. Por qué soy incapaz de dejar de sonreír cuando él está aquí. Por qué me da igual todo, con tal de estar con él.
Sé que nunca llegarás a entenderlo, porque yo tampoco lo hago.
Solo sé que con él me siento especial. Con él me siento feliz. Con él me siento segura. Con él mi mundo es distinto… es mejor…
Me gustaría que pudieras entenderlo… me gustaría que la próxima vez que él estuviese aquí confiases lo suficiente en mí como para no volver a discutir y entender mis ganas de querer estar con él.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Tristeza

Tristeza es tener a quien amas a kilómetros y sentir que lo tienes muy dentro, es querer besarlo y no poder, es llorar a solas y odiar las noches amargas, es tener vida y no querer vivirla…

jueves, 12 de noviembre de 2009

Falsas esperanzas

Hace tiempo, cuando aún sabía algo de ti, era yo quien pretendía alejarme de ti.
Cada vez que lo intentaba sentía que te estaba abandonando y no era capaz de reprimir mis ganas de volver.
Hace meses decidiste alejarte tú. Decidiste olvidarme, no hablarme, no verme, no saber absolutamente nada de mí. Y lo hiciste.
Resulta extraño que yo me sintiese mala persona por hacerlo, o intentarlo, y a ti te considere una persona con el suficiente valor y fuerza para hacerlo. Pero así es.
Esperaba que no fuese un adiós para siempre y para todo. Esperaba que me felicitases en mi cumpleaños. No me importaba cómo: una llamada, un mensaje, un correo, una carta… Pero no llegó nada. Ni me llamaste, ni me mandaste un mensaje, ni me enviaste un correo, ni si quiera una carta… No hiciste nada. Nada.
Me sentí como una tonta por haber esperado durante todo un día algo que probablemente ni se te pasó por la cabeza.
Ni si quiera te acordarás de mí. Supongo que olvidar se te da bien.
Solo espero que todo te vaya bien. Que hayas encontrado otra persona. Que no tengas malos momentos y que por fin la vida te sonría…

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Otra vez

Vuelves a estar enfadada conmigo. Vuelves a hacer lo mismo de siempre.
Te crees que tienes razón sin ni si quiera darme opción a responderte.
¿De verdad lo quieres así?
¿De verdad vas a volver a enfadarte por lo mismo?
La última vez fui yo quien te pidió perdón. Se suponía que me habías perdonado.
Ahora vuelves a enfadarte por lo mismo.
Dices que no me preocupo por ti, que no te llamo, que no me pongo en contacto contigo para saber cómo estás y diversas cosas más.
Te diré una cosa: No tienes ni idea.
Sí que sé de ti. Sí que me preocupo por ti. Pero claro, eso tú no lo sabes.
Te quejas de que no te llamo. ¿Lo haces tú? No
Te quejas de que no te mando mensajes. ¿Lo haces tú? No
Te quejas de que no me preocupo por ti. ¿Lo haces tú? No
Empiezo a cansarme de tus tonterías. De tus cabreos por tonterías. De que te quejes por cosas que tú tampoco haces. De que te quejes y te pienses que siempre tienes razón. A veces estaría bien que escuchases a los demás, aunque solo sea por saber la opinión y la versión de esa otra persona. Pero al final de todo, seguirás haciendo lo mismo. Porque sigues pensando que siempre tienes la razón en todo. Ojalá algún día te des cuenta de que no es así.
No tengo nada por lo que arrepentirme, no tengo que pedirte perdón por nada. Esta vez no. Esta vez quien debe arrepentirse y pedir perdón eres tú.
La diferencia entre tú y yo, es que yo no te daré un tiempo límite para perdonarte. No veo así una amistad.
Ojalá aprendas algún día todo lo que yo ya he aprendido. Suerte.

jueves, 29 de octubre de 2009

Inseguridad

Por muchas noches que pase en vela mirando al techo dándole vueltas siempre a lo mismo, no llego a estar segura de nada.
Me gustaría saber si me arrepentiré de irme a vivir lejos, o si realmente será bueno, como creo ahora mismo.
Me gustaría saber si todo saldrá bien entre tú y yo. Si mi vida saldrá realmente tal y como yo la tengo planeada, o se derrumbará todo dentro de unos años.
Me siento tan insegura…
Hace apenas dos meses, pasé muchos días enteros tratando de aclararme. Tratando de entender lo que sentía, pero no pude decidirme hasta que no te tuve a mi lado. Entonces entendí cuánto te quería. Entendí todo lo que llegaría a dar por ti. Sólo entonces pude decidirme.
Y ahora, vuelvo a pasarme días enteros dándole vueltas siempre a lo mismo; y acabo pensando que no podré averiguarlo hasta no vivirlo, y me asusta.
Me da miedo pensar que lo dejaré todo; mi familia, mi ciudad, mis amigos, mis recuerdos, mi vida… solo por empezar una nueva vida, una vida contigo.
Quiero hacerlo; pero no quiero que nada salga mal.
No quiero dejarlo todo atrás por ti, por mí, por nosotros… para que, quizá, dentro de un tiempo, algo salga mal y todo se acabe.
Pero sé que quiero despertarme cada mañana y verte a mi lado. Quiero pasarme noches en vela mirándote dormir; solo porque me gusta, porque me encanta verte dormidito entre mis brazos…
Cómo tú me dijiste a mí… “Lo quiero todo contigo, todo”… Yo siento lo mismo.
Quiero verte cada mañana. Quiero llegar a casa sabiendo que me estarás esperando. Quiero descubrir cada detalle de tu vida. Quiero conocer tus manías y aceptarlas. Quiero, incluso, discutir contigo. Quiero que me conozcas. Quiero que me animes cuando tenga un mal día. Quiero hacerte sonreír cuando estés mal. Quiero pasarme las mañanas de domingo entre tus brazos. Quiero contemplar la luna a tu lado. Quiero dormir cada noche entre tus brazos, porque solo entonces me siento segura…
Pero sigo asustada. Sé que tú nunca me harías daño, pero no estoy segura de que todo salga según lo planeado. Supongo que es demasiado bonito para ser cierto. Aunque sé que por mucha inseguridad que tenga, quiero hacerlo. Quiero intentarlo. Porque te quiero… solo a ti…

martes, 20 de octubre de 2009

Mi pequeña

Hay algo que debes saber, y es que jamás podré decirte cuánto te quiero, porque es imposible expresarlo con palabras…
Pero hay ciertas cosas que sí puedo decirte, y eso es lo que haré.
Te quiero. Te quiero mucho.
Te quiero por cómo eres.
Por cómo hablas.
Por cómo te expresas.
Por todas tus miradas.
Por todos tus gestos.
Por todas tus sonrisas.
Por todos tus abrazos.
Por todos tus besos.
Me encanta estar a tu lado.
Salir contigo todas las tardes.
Hacerte reír por tonterías.
Comer contigo.
Decirte lo preciosa que eres.
Verte cada mañana en el parque.
Y estaré contigo para todo.
Para escucharte cuando estés mal.
Para aconsejarte.
Para ofrecerte mi hombro cuando necesites llorar.
Para abrazarte cuando lo necesites.
Para darte un beso cuando necesites sentirme cerca.
Para hacerte reír en tus peores días.
Pase lo que pase, Laura, siempre estaré contigo.
Te quiero, y eso, nunca cambiará.

viernes, 16 de octubre de 2009

El amor no es fácil

Hace tiempo alguien me dijo que solo creía en un amor. Un primer y único amor.
Entonces no le creí.
Yo había perdido a quien fue mi primer amor, y todo aquello en lo que creía, murió. Ya no creía en amores para toda la vida, ya no creía en el amor…
Traté de explicarle a ese alguien que el amor no es así; que no siempre se encuentra a la persona perfecta a la primera, y que sufrirá mucho hasta encontrar a esa persona especial con la que compartirá su vida hasta el último de sus días.
Pero él no me escuchó, y se alejó de mí sin cambiar de opinión.
Ahora, mi primer amor ha vuelto a mi vida. No sé cómo ni por qué; solo sé que ha vuelto, que ahora está conmigo de nuevo, y que yo soy feliz.
Ahora le creo, y me gustaría decirle a ese alguien que tenía razón. Que a ese primer amor, lo amas para toda la vida… y no importa lo que pase, ni importa si estas con otra persona; porque siempre estará ahí, y jamás lo olvidarás.
Es algo que no se borra por más que lo desees…
Y no es fácil. A veces hacemos daño a personas por las que daríamos la vida, solo por recuperar ese amor. Y duele…
Después de todo, el amor no es fácil.

domingo, 11 de octubre de 2009

Palabras del viento

Y por fin, me fui.
Ya no estaré ahí para ti, ni para nadie. Ya no estaré para escuchar los problemas de todos y cada uno de mis amigos. Tampoco estaré para arreglar cada problema presente en mi vida, y en la de los demás. Ya no estaré para animaros en vuestros momentos difíciles, ni podré prestaros mi hombro cuando necesitéis llorar. Mi móvil ya no estará las 24 horas del día encendido y con volumen por si me necesitáis, ni iré corriendo a por vosotros con solo escuchar un “te necesito”. Ya no estaré para nadie, pero sólo porque ya no estoy entre vosotros.
Ahora, me toca a mí.
No debéis preocuparos por mí, pues aquí estaré bien. Sé que estáis dolidos, sé que lloráis por mí… pero no debéis. Ahora soy feliz. Por fin encontré mi liberación, y ahora, puedo sonreír de verdad. No penséis que lo hicisteis mal, ni penséis que os faltó más atención hacia mí. Siempre me gustó escuchar, ayudar y animar a los míos… Y no cambiaría nada de lo que hice, ni os cambiaría a ninguno de vosotros…

sábado, 10 de octubre de 2009

Solo tú

Solo con verte, vuelvo a quererte
no se que es, pero me hace caer.
Un salto mortal, pero me da igual
se que al final, tu caeras tambien.

Y entenderas que hay detras del disfraz,
solos en la oscuridad.
Parte de mí es parte de tu piel,
esta escrito en un papel.

Esta vez no quiero que me falles,
dime lo que sientes no te calles.
Una sola vez confie en ti y no funciono.
Esta vez el tiempo lo dira,
si lo que sentimos es real.
Solo tu me haces olvidar, solo tu…

Dime que sientes, si te arrepientes
de haber perdido el juego del amor.
Hoy estoy aqui para repetir,
y una vez mas entregar mi corazon.

Y entenderas que mirar hacia atrás,
tal vez pueda funcionar.
Parte de mí es parte de tu piel,
esta escrito en un papel.

Esta vez no quiero que me falles,
dime lo que sientes no te calles.
Una sola vez confie en ti y no funciono.
Esta vez el tiempo lo dira,
si lo que sentimos es real.
Solo tu me haces olvidar, solo tu…

Solo, solo tu... me haces sentir mujer.
Solo, solo tu…

Esta vez no quiero que me falles,
dime lo que sientes no te calles.
Una sola vez confie en ti y no funciono.
Esta vez el tiempo lo dira,
si lo que sentimos es real.
Solo tu me haces olvidar, solo tu…
Una sola vez confie en ti y no funciono.
Esta vez el tiempo lo dira,
si lo que sentimos es real.
Solo tu me haces olvidar, solo tu.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Dudas

Toda mi vida ha cambiado. Y yo con ella, o eso dicen.
Dicen que no pienso las cosas, que las hago sin más.
Dicen que no soy la misma, que estoy rara.
Dicen que no me comporto como antes, que no soy yo…
Realmente yo no sé qué pensar. Si tienen razón, o si no la tienen.
Yo pienso que sigo siendo la misma, no me noto diferente. Yo sé que lo que hago no está mal, porque sé cuidar de mí misma, a pesar de lo que piensen los demás.
Solo yo sé las noches que paso. Pensando, tumbada en mi cama, a oscuras, mirando al vacío, con mil cosas rondando por mi cabeza…
Doy vueltas y vueltas a las cosas, tratando de buscar siempre la solución más correcta, la solución menos dolorosa… Aunque al final, haga lo que haga, siempre le parece mal a alguien.
Y todo esto… me cansa. Y la vida no me ayuda. Y todo se vuelve cada vez más difícil. Y empiezo a desesperarme por no encontrar soluciones a todo. Y ya no puedo más…
Quizá todas estas cosas sean las que me están cambiando, si es que realmente lo estoy haciendo.
Prefiero pensar que todo se solucionará. Que no estoy cambiando, y que todo volverá a la normalidad. Ya no pido la felicidad… solo pido la normalidad…

viernes, 28 de agosto de 2009

Momentos de la vida

Hay momentos en la vida en que una sola decisión, en un solo instante, cambia irremediablemente el curso de las cosas.
Cuando decides disparar a alguien.
Cuando decides quererlo, o no quererlo.
Cuando decides mentir, traicionar, ocultar o cruzar la línea.
Esa décima de segundo podrá hacer girar todo al lado oscuro, o inundarlo de luz.
Podrá hacer de ti un héroe o un criminal.
Podrá llevarte al cielo o al infierno, pero siempre será un lugar desde el cual no podrás volver atrás.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Se acabo

Hasta hace unos meses lo único que quería era no perderlo todo. Quería estar bien contigo, recuperar todo lo que un día fuimos. Pero tú te empeñas en que no podemos ser amigos. Intentas ser lo principal en mi vida, estar por encima de todo y de todos, y eso no puedo hacerlo…
Crees que lo fuiste… está bien. Supongo que ya es hora de decírtelo.
Nunca lo fuiste. Nunca fuiste lo único en mi vida. Sí, fuiste una parte vital en ella. Incluso llegué a pensar que sin ti no era nada, y te prometí compartir mi vida contigo. Pero son cosas que siempre se dicen cuando quieres a alguien en ese momento. Y no niego que te quise más que a mi propia vida, pero no pude seguir con todo lo que pasamos. Lo siento.
Ahora me odias, y yo no sé qué te he hecho para que lo hagas, pero lo haces.
Me evitas, no quieres verme, ni tan si quiera hablar conmigo.
¿Qué te he hecho para que me trates así?
Yo jamás lo haría. Y me has hecho mucho daño, más del que jamás llegué a imaginar. Pero aun así quería seguir a tu lado, quería ayudarte cuando estabas mal, quería contarte mi día a día, escuchar tus problemas, tus preocupaciones…
Pero tú ya no quieres saber nada de mí. Me lo dejaste muy claro.
Lo tendré que aceptar, como todo…
Seguro que piensas que es lo más fácil. Igual piensas que así me olvidaras, y yo me olvidaré de ti. Pero te equivocas. Puedes seguir haciendo todo esto, que no servirá de nada.
Has conseguido que no quiera saber nada de ti. ¿Era lo que pretendías, no?
Intentaste que te odiase diciéndome cosas que jamás se me pasó por la cabeza que escucharía de ti. Pero lo soporte, y seguí a tu lado.
¿Mereció la pena soportarte tanto tiempo? Ya veo que no…
Si quieres olvidarte de mí, hazlo.
Si quieres odiarme el resto de tu vida porque piensas que te quise hacer daño, hazlo.
Si quieres evitarme cada día, hazlo.
Me da igual lo que hagas, me da igual. Ya no quiero saber nada más de ti. No me importa si estás bien o si estás mal. No me importa nada más de ti. Se acabó.

viernes, 21 de agosto de 2009

Nuestra noche lunar

Desde hace días, por alguna razón, deseaba que llegase este día. Quizá para poder decir “ya solo queda una noche lunar…”
Intento hacerme a la idea de que pronto estarás a mi lado. De que caminarás junto a mí. De que te enseñaré todo lo que un día soñé. De que, incluso, cocinaré para ti. Saldremos juntos por la noche y veremos los fuegos artificiales sentados en el césped. Podré enseñarte cómo corre mi perro tras las piedras. Podré enseñarte mi día a día aunque solo sea por dos días…
Sé que todo será así, pero aún no me lo creo…
Trato de asimilarlo, pero no lo consigo…
Esperé este momento durante cuatro años, y supongo que después de tanto tiempo… no logro asimilarlo. Es más, no creo que llegue a hacerlo hasta no tenerte entre mis brazos. Pero no me importa… porque sé que llegará. Sé que vendrás, por mi. Para verme. Y me encanta.
Y ya no me importa lo que piensen los demás. No me importa si creen que no deberías venir, o si creen que yo me hago demasiadas ilusiones.
Disfrutaré de todo el tiempo que tenga contigo. Estaré contigo el mayor tiempo posible, y trataré de que no olvides ni un solo segundo de todo ello. Porque sé que yo, no lo haré.
Ahora sólo puedo pensar en todo esto.
En que…
Cada día que pasa queda menos.
Cada día que pasa tengo más ganas.
Cada día que pasa se me ocurren nuevas cosas por hacer.
Sólo quiero verte… abrazarte… estar contigo.
Sólo tendré que esperar una noche lunar. Sólo eso…

jueves, 20 de agosto de 2009

Ahora que te has ido

Cada mañana me levanto con la ilusión de que te veré entrar por el parque con Kapry, te acercarás a mí y me darás dos besos.
Si me pasa algo, siempre me escuchas. Y cuando eres tú la que tiene un problema, sabes que siempre te escucho.
Confiamos la una en la otra, y siempre hablamos de todo. Ahora mismo podría decir que lo sé todo de ti, y tú de mí.
Siempre me hizo gracia la forma en la que nos conocimos. ¿Quién iba a decir que sería el dolor el que nos uniría?
Ahora que estamos tan unidas, no dejaré que nada ni nadie te haga daño.
Quizá no sea la mejor amiga que alguien pueda tener, pero trataré de cuidarte lo mejor posible.
Me encanta como eres. Me encanta que me confíes todas tus dudas. Me encanta tu forma de expresarte. Me encanta verte sentada en mi sofá a las cuatro y media de la tarde. Me encantan nuestros vicios. Me encanta cuando me das un toque sólo porque te acuerdas de mí. Me encanta verte sonreír. Me encantan tus besos de despedida. Me encanta quedarme contigo horas y horas en nuestra esquina. Me encanta sacarte una sonrisa cuando estás mal. Me encanta cuando te cabreas. Me encantas toda tú… Con tus cosas buenas, y con tus cosas malas. Y no te cambiaría por nada.
Y ahora que te has ido, me doy cuenta de todo lo que te echo de menos. Me doy cuenta de lo mucho que me ayuda verte cada día. Y no quiero perder eso por nada del mundo.
Te quiero mucho preciosa. No cambies nunca, y vuelve pronto…

viernes, 14 de agosto de 2009

Iré donde quiera que vayas

Ultimamente, me he estado preguntando
quien estará ahí para ocupar mi lugar
cuando me vaya
necesitarás amor
para iluminar las sombras de tu cara
si una gran ola tuviera que caer
y cayera sobre todos nosotros
si tuvieras que escoger olvidar o recordar
¿podrías hacerlo sola?

Si yo pudiera
entonces lo haría
iré donde quiera que vayas
a lo más alto
o a lo más bajo
iré donde quiera que vayas

Y tal vez encuentre
la manera de poder regresar algún dia
a mirarte, a guiarte
en tus días más oscuros
si una gran ola tuviera que caer
y cayera sobre todos nosotros
tengo la esperanza de que haya alguien
quien pueda traerme de regreso a ti

Si yo pudiera
entonces lo haría
iré donde quiera que vayas
a lo más alto
o a lo más bajo
iré donde quiera que vayas

Huiste con mi corazón
huiste con mi esperanza
huiste con mi amor
Y ahora sé, solo cómo
mi vida y mi amor pueden seguir adelante
en tu corazon y en tu mente
me quedare contigo por todo el tiempo

Si yo pudiera
entonces lo haría
iré donde quiera que vayas
a lo más alto
o a lo más bajo
iré donde quiera que vayas
si pudiera retroceder en el tiempo
iré donde quiera que vayas
si pudiera hacerte mia
iré donde quiera que vayas…
iré donde quiera que vayas…

martes, 4 de agosto de 2009

Perdida y con miedo

Estoy cayendo en un agujero oscuro del cual no sé si sabré salir.
Me estoy perdiendo en un lugar sin nadie que me guíe.
Y no debería. Tengo lo que quiero, lo que buscaba: Alguien a quien quiero. Alguien que me quiere.
No quiero pedir ayuda. No quiero que nadie se preocupe por mí.
Pero me asusta… y cada día me acerco más a esa infinita oscuridad. Creo que sabré salir cuando esté lista y preparada, pero me da miedo no poder hacerlo… Me da miedo quedarme allí encerrada y perder todo lo que tengo fuera. Porque allí dentro no tengo nada, solo el consuelo de mi soledad, como hace tiempo atrás.
La puerta está entreabierta, con un cartel que dice “Puedes entrar”. Puedo, pero… quiero?
Si entro, algunas personas me odiaran y se irán de mi lado. Otras, por el contrario, se quedarán conmigo para ayudarme a salir y me dirán que jamás debí entrar; aunque supongo que eso ya lo sé.
Ahora quiero quedarme sentada frente a la puerta. No quiero hacer nada. Quiero dejarlo todo como está. Porque sé que si hago algo acabaré perdida en un mundo completamente abandonado y solitario. Haré lo que mi cuerpo y mi mente decidan. Confiando en que, poco a poco, mi vida vuelva a la normalidad…

viernes, 31 de julio de 2009

Todo por una chica

Se encontraba tumbado, mirando el cielo, buscando respuestas a preguntas que jamás serían contestadas.
Pensaba en todo lo que estaría dispuesto a hacer por ella. Se preguntaba si ella también lo estaría; si estaría dispuesta a huir con él, a desaparecer para siempre, a vivir una vida sólo con él.
Todo estaba en silencio. Sólo se oía la brisa del viento sobre las hojas de los árboles. Pero ese silencio no tardó mucho en desaparecer. Una risa rompió el silencio.
Él giró la cabeza. Se trataba de ella. Ella y su novio.
Caminaban de la mano. Saludaron.
“Supongo que no sabe nada…” pensaba él, mientras sonreía falsamente y saludaba con la mano.
“No puedo meterme… ella es feliz”
“No puedo decirla nada…”
“Con él estará bien…”
“Seré su amigo…”
Todos esos pensamientos rondaban por su cabeza, día tras día.
Ella hablaba con él. Le contaba sus problemas. Le trataba como a su mejor amigo.
Él la escuchaba. La ayudaba en todo lo que podía. La trataba con todo el cariño que podía.
Siguió a su lado, desconsolado por no ser él quien la hiciera feliz. Pero soñaba con poder hacerlo algún día, y permaneció a su lado; incluso en momentos complicados y dolorosos para él. Siempre estuvo ahí.
Y ahora es él quien la hace feliz. Quien la hace sonreír cuando todo va mal. Quien la consuela. Quien la mima. Quien la abraza. Quien la besa. Quien estará con ella para siempre…

martes, 28 de julio de 2009

Quiero...

Quiero despertar cada mañana, abrir los ojos, y verte dormido a mi lado.
Quiero despertarte cada día con un beso.
Quiero que tu sonrisa sea lo primero que vea cada mañana.
Quiero que toda mi ropa huela a ti.
Quiero cocinar para ti.
Quiero llevarte el desayuno a la cama.
Quiero sentarme frente a ti y verte desayunar.
Quiero vivir contigo mi día a día.
Quiero caminar a tu lado por el parque.
Quiero mirarte a los ojos esperando una de tus sonrisas.
Quiero acurrucarme en tus brazos mientras vemos la tele.
Quiero sentir tu mano acariciando mi pelo.
Quiero apoyarme sobre ti y sentir los latidos de tu corazón.
Quiero quedarme dormida sobre ti.
Quiero quererte cada día más y más.
Quiero escaparme contigo a un lugar donde nadie nos conozca.
Quiero caminar de noche a tu lado por la playa.
Quiero tumbarme en la arena y contemplar contigo las estrellas.
Quiero escuchar tu voz mientras me quedo dormida.
Quiero estar contigo hasta el último de mis días…

sábado, 25 de julio de 2009

Perdiendo todo

Es bastante duro darte cuenta de lo que has perdido. Tenerlo en frente, y no poder tocarlo. Querer recuperarlo, y no poder hacerlo…
A veces es bastante difícil arreglar los errores cometidos en el pasado, pero yo siempre digo que nada es imposible. Y sé que tendré que perder cosas para aprender a valorarlas en un futuro, pero duele demasiado...
Me gustaría poder escaparme. Salir corriendo a algún lugar lejano, desconocido por todo el mundo, aislado de todo. Me gustaría poder esconderme en algún bosque perdido, sola, sin nadie. Desearía no tener nada para no perder nada…
Me encantaría perderme entre los árboles de algún bosque. Seguir caminos que no llevan a ninguna parte. Caminar hasta caer rendida sobre algún montón de hojas. Contemplar cada noche el cielo poblado de estrellas. Sentir la brisa sobre mi rostro. Cerrar los ojos, suspirar, y sentir cómo el aire entra en mi cuerpo…
Y sé que algún día me escaparé, y todo eso que sueño, lo haré realidad.
Pero he perdido cosas que sé que jamás volveré a recuperar. Y sé que estoy a punto de perder otras que no sé si seré capaz de retenerlas a mi lado, aunque no estoy segura de querer retenerlo todo…
Y seguiré pensando cada noche, a oscuras, en mi cama… Seguiré intentando descubrir qué es lo que hago mal. Seguiré buscando soluciones a cada uno de mis problemas. Seguiré ideando nuevas formas de retener todo aquello que quiero junto a mí. Pasaré noches en vela… pero quizá así, consiga un poco de la felicidad que hace tiempo dejé atrás.

viernes, 24 de julio de 2009

Lo daré todo por ti

No puedes irte, así, sin más. No puedes hacerlo. Ni puedes decírmelo sin esperar que yo haga algo para evitarlo.
Sé que todo es difícil, sobre todo en tu vida. Sé que las cosas no salen bien, lo sé… es algo que con los años, yo también aprendí. Pero también aprendí que hay que luchar, que hay que vivir porque siempre hay algo ahí, que te mantiene, que te invita a seguir adelante…
Si no hay nada ni nadie que te sostenga, quiero ser yo quien lo haga. Quiero mantenerte con vida, quiero darte algo que te dé fuerzas para luchar.
Quiero que sepas que me tienes ahí, que estaré cuando necesites a alguien, que saldré corriendo en tu ayuda cuando nadie más lo haga…
Porque cuando te conocí, mi mundo cambió.
Porque cuando te veía, siempre nacía una sonrisa en mis labios.
Porque cuando hablabas conmigo, me sentía bien.
Porque en apenas una semana, empezaste a contarme todo sobre ti.
Porque confiaste en mí, sin yo pedirlo.
Porque me siento llena cuando sé cómo te sientes sin ni si quiera hablarme.
Porque nunca esperé a alguien como tú en mi vida.
Y ahora no puedo dejarte ir… no así, no como tú quieres hacerlo. Y yo seguiré aquí, esperando que jamás me llegue ese aviso que te pedí… esperando que mañana por la noche te acuestes, como cualquier día, y por la mañana despiertes con una sonrisa, recordando que siempre te quise, y siempre te querré…

viernes, 17 de julio de 2009

Siempre juntas

Durante todo este tiempo hemos compartido muchas cosas.
Hemos vivido muchas cosas juntas; nos hemos reído, hemos llorado… Siempre juntas.
No importa si alguien intenta separarnos, no importa si a alguien no le gusta. Tú y yo sabemos que estaremos juntas por siempre. Porque solo tú me comprendes, porque solo yo te comprendo.
Desde hace un tiempo te cuento hasta el más pequeño detalle de mi vida, y tú te dedicas a escuchar hasta la última de mis palabras. Ahora quiero ser yo la que escuche cada detalle de tu vida, la que te escuche hasta que de tu boca no salgan más palabras…
Porque sé que me necesitas, porque sé que necesitas que te escuche, que te apoye. Y no entiendes que yo, hagas lo que hagas, siempre estaré a tu lado. No importa lo que decidas, no importa lo que sientas, ni importa lo que está bien o lo que está mal. Importa lo que tú quieres, importa lo que tu corazón te dicta a hacer.
Yo no creo en el destino, no creo que cada persona tenga un final escrito. Creo que nosotros lo marcamos, creo que el final de tu vida: si eres feliz o no, lo marcas tú. Ahora eres tú quien debe decidir ese final, y yo sólo quiero que sepas que estaré ahí. Quiero que sepas que cuando mires a un lado, o al otro, yo estaré ahí, sonriendo para ti. Quiero que entiendas que siempre te apoyaré. Quiero que recuerdes que te quiero…

sábado, 11 de julio de 2009

Pensamientos

Todos dicen que no es bueno darle vueltas siempre a una misma cosa, que pensar mucho en lo mismo solo te da dolores de cabeza, pero en el fondo… lo hace todo el mundo.
Sé que nadie es capaz de no pensar en una persona cuando te dice que te odia.
De no pensar en tu mejor amiga cuando sabes que la has perdido.
De no pensar en tu pareja cuando está lejos.
De no pensar en tu familia cuando cada día en casa es una nueva discusión.
De no pensar en todas aquellas personas que te han decepcionado y defraudado en apenas dos semanas…
Pero al fin y al cabo, la vida está hecha para afrontar problemas, para buscarles soluciones.
Un día un amigo me dijo “Los problemas no existen: si algo tiene solución, ya no es un problema; y si no la tiene, tampoco lo es…”
Jamás lo olvidaré.
Y ahora alguien me ha enseñado que es mucho más fácil vivir cuando uno es positivo. Es más fácil encontrar soluciones a todos esos… pensamientos, cuando lo ves todo de una manera más positiva.
Lo siento, pero nadie puede dejar de pensar en sus asuntos por mucho que te creen dolores de cabeza. Porque vivimos para ello, porque también pensamos en cosas buenas y, porque sin obstáculos en nuestras vidas… ¿cómo aprenderíamos de nuestros errores?

viernes, 26 de junio de 2009

Buscando una solución

Siempre me han dicho que nunca digo lo que pienso o lo que siento. Siempre dicen que lo guardo todo para mí, que me lo trago todo yo sola y nunca dejo que los demás me ayuden.
Que siempre escucho a la gente, que siempre ayudo cuando alguien me necesita, y que por todo eso soy buena persona.
Nunca llegué a considerarme como tal. Siempre pensaba que ayudar, escuchar y evitarle preocupaciones a la gente era lo que había que hacer. Y siempre fui así.
Ahora he cambiado, aunque solo sea un poco. Ahora no siempre me creo culpable de todo. Ahora busco alternativas a la vida que me favorezcan también a mí. Ahora pienso más en mi bien, aunque sin dejar de pensar en el de los demás.
Sigo siendo la misma, o eso creo. Sigo escuchando, ayudando y evitando preocupaciones a la gente. Sigo pensando que es lo que tengo que hacer.
Y mucha gente se enfada conmigo por no contarle las cosas, por estar triste y guardármelo para mí, por fingir sonrisas que jamás deberían ser fingidas, por ayudar a tanta gente mientras yo lo paso mal… Pero no entienden que sólo necesito algo de apoyo, y no más preocupaciones como discutir con mi mejor amiga, o discutir con personas importantes para mí.
Ahora no estoy segura de quién soy ni cómo soy. Tampoco sé lo que necesito, ni sé si merezco todo lo que me pasa. No sé que tengo que hacer para averiguar todo esto, pero espero encontrar la manera de hacerlo, o encontrar a una persona que me ayude. Sólo quiero que todo esto termine…

Fecha de caducidad

Por muchas noches en blanco que una dedique a pensar en su biografía sentimental, la verdad, es que encontrará pocas soluciones. Podrá parchear tal, o cual relación; pero al final volverá a pasar lo de siempre: que en un momento dado, saltará en pedazos, como tantas otras veces. Por que uno es como es, y no es facil dejar de serlo para querer a alguien. Es casi, un combate perdido de antemano. Asi que lo mejor que nos podría pasar es que las relaciones sentimentales vinieran con fecha de caducidad, como los yogures. Así sabríamos de antemano cuál es la fecha del final. Y no perderíamos el tiempo en inseguridades, sospechas, ni discusiones. Nos dedicaríamos a disfrutar cada momento hasta la última décima de segundo. Aunque, si lo piensas, lo bueno de no tener fecha de caducidad es que nos permite seguir soñando con que, esta vez sí, ese yogur pueda conservarse para siempre.

miércoles, 10 de junio de 2009

Nunca es demasiado tarde

Este mundo nunca será
Lo que esperaba
Y si no me pertenece
¿Quién lo hubiera adivinado?
No voy a dejar solo
Todo lo que poseo
Que te hará sentirte como “no es demasiado tarde”
Nunca es demasiado tarde

Incluso si digo
“Todo irá bien”
Todavía te oigo decir
Que quieres poner fin a tu vida
Y ahora intentamos de nuevo
Sólo permanecer vivos
Tal vez le daremos vuelta a todo a nuestro alrededor
Porque no es demasiado tarde
Nunca es demasiado tarde

Nadie verá nunca
Este lado reflejado
Y si hay alguna cosa mal
¿Quién lo hubiera adivinado?
Y he dejado solo
Todo lo que poseo
Para hacerte sentir como
No es demasiado tarde
Nunca es demasiado tarde

Incluso si digo
“Todo irá bien”
Todavía te oigo decir
Que quieres poner fin a tu vida
Y ahora intentamos de nuevo
Sólo permanecer vivos
Tal vez le daremos vuelta a todo a nuestro alrededor
Porque no es demasiado tarde
Nunca es demasiado tarde

El mundo que conocíamos
No regresará
El tiempo que hemos perdido
No puede volver
La vida que teníamos
No será nuestra de nuevo

Este mundo nunca será
Lo que esperaba
Y si no me pertenece

Incluso si digo
“Todo irá bien”
Todavía te oigo decir
Que quieres poner fin a tu vida
Y ahora intentamos de nuevo
Sólo permanecer vivos
Tal vez le daremos vuelta a todo a nuestro alrededor
Porque no es demasiado tarde
Nunca es demasiado tarde
Tal vez le daremos vuelta a todo a nuestro alrededor
Porque no es demasiado tarde
Nunca es demasiado tarde
No es demasiado tarde
Nunca es demasiado tarde

lunes, 1 de junio de 2009

Hasta no poder más

Hay pocas cosas seguras en la vida. Nunca sabes cuándo morirás, nunca sabes cuándo encontrarás el amor de tu vida, nunca sabes cuándo te irás de casa, ni tampoco sabes si vivirás siempre cerca de tu familia.
Poco a poco, durante los 16 años que llevo vividos, fui aprendiendo a aceptar que no puedo saberlo todo. Que las cosas no saldrán siempre como yo quiero, aunque no por ello dejo de intentarlo hasta no poder más. Mi madre dice que soy muy cabezota, que siempre tengo que conseguir lo que quiero, que siempre tengo que ganar. Sinceramente no me arrepiento en absoluto de ser así. Tampoco me quejo. Es más, me gusta.
Sé que siempre voy a luchar por todo aquello que quiero, que siento que necesito, aunque no siempre tenga el apoyo de todas las personas que me gustaría. Sé que puede doler, pero no me importa.
Es cierto que nunca sabré si lo que hago está bien, o si sirve para algo. Si sirve para el futuro, si lucho por algo que nunca perderé, o si todo esto lo hago para nada… Pero sé que tengo que hacerlo, sé que si no lucho por retener todo esto a mi lado, me arrepentiré el resto de mi vida. Sé que debo hacerlo, aunque no todo el mundo piense así. Y lo haré. Lucharé. Lucharé por todo esto, por todo lo que tengo, por todo aquello que me hace feliz, aunque no sea siempre así… Aunque tenga que pasar por días tristes, lo superaré y seguiré adelante. Seguiré luchando. Seguiré hasta no poder más…

domingo, 17 de mayo de 2009

Descubriendo sentimientos

Muchas veces en mi vida estuve tan segura de tantas cosas, que apenas necesitaba pararme a pensar en ellas. Y ahora… creo estar segura de muchas otras, me digo a mí misma que lo estoy haciendo bien, que así es como debe ser, por mucho que pueda dolerme. Pero no es así. Pienso, hablo, escribo, leo, descubro…
No te sientes como yo creía.
Te herí, te hice más daño del que pensaba que te causaría…
Sé que hice bien, sé que tuve que hacerlo, pero nunca quise hacerte daño. Estaba tan segura de que ahora estabas bien, de que ahora hacía las cosas bien. Y no es así. Estás mal, renunciaste a demasiado por mí aunque jamás te lo pedí. Y ahora no puedo hacer que recuperes esa parte de ti. No puedo pedirte que seas mi amigo, no puedo exigirte que estés a mi lado… ni si quiera puedo expresarte lo que siento.
Suena tan absurdo…
Me gustaría que la vida viniese con un manual en el que te explicase cómo hacer las cosas bien, cómo evitar hacer daño a una persona, y cómo hacer feliz a otra… pero no. Quiera o no, he de buscar soluciones a preguntas que cada día pasan por mi mente sin ningún libro que me diga cómo tengo que hacerlo o cómo no tengo que hacerlo.
Para mi bien o para mi mal, creo que hay cierto tipo de cosas que no se cuentan. Esos secretos que uno guarda para sí mismo en un diario, o en su propia mente. Cosas que uno mismo cree íntimas, y piensa que jamás deben ser desveladas a nadie.
No es que no confíe en ti, o que no quiera contártelo por ser tú… es que siempre habrá cosas que las guarde para mí. Tampoco puedo pedirte que lo entiendas, o que me entiendas… ni puedo pedirte que no te enfades. Pero si quieres estar conmigo, si quieres estar a mi lado y quieres ayudarme… no me lo pongas más difícil, solo ayúdame.
Trataré de hacer las cosas bien, de hacer las cosas como se supone que deben hacerse. Sé que nunca consigo que todo vaya bien, pero sí puedo decir que no es por no haberlo intentado…

miércoles, 13 de mayo de 2009

Pesadilla de madrugada

- Let’s go to the page…
El sonido de la puerta interrumpió a nuestra profesora de inglés.
- Perdón, Belén, ¿puedes salir un momento? – preguntó la secretaria.
Asintió con la cabeza y se dirigió a la puerta, para cerrarla tras de sí al salir. Apenas un minuto más tarde, la puerta se abrió.
- Vanessa, ven un minuto. – Dijo la profesora, mirándome muy seria.
No contesté. Me dirigí hacia la puerta y salí. La secretaria que antes había llamado a la puerta, ya no estaba allí fuera.
- Ha llamado tu madre.
- ¿Para qué?
- Ha… tenido un accidente volviendo del médico.
- ¿Qué? ¿Está bien? ¿Qué ha pasado?
- Ella está bien. Es tu hermano. Él… - suspiró – ha muerto.
Mi cuerpo se quedó sin respiración. Mis músculos no respondían. Mi corazón ya no latía.
- Entiendo que quieras irte, que quieras ir a… verle. – prosiguió Belén. – Lo siento mucho.
- ¡No! No puede haber muerto, ¿no lo entiendes? Estaba enfadado conmigo, no puede morirse así, no puede irse así. ¡No quiero! – gritaba, mientras las lágrimas caían sobre mis mejillas - ¡No! No le dejaré irse sin que sepa que le quiero.
Mi profesora trataba de calmarme.
- Estoy segura de que él lo sabía. Tranquila…
- ¿Tranquila? ¿Que esté tranquila? Mi hermano ha muerto odiándome y pensando que yo estaba enfadada con él, ¿y me pides que esté tranquila? – mis manos temblaban y mis piernas empezaban a fallarme. Traté de tranquilizarme, suspiré, y añadí – Yo… Belén, tengo que… - las palabras apenas podían salir de mi boca – yo tengo… ¡tengo que avisar a todos!
Sin una palabra más, entré en clase. Subí a la tarima, quedándome al lado de la mesa del profesor y, dirigiéndome a la clase, suspiré. Mis ojos buscaron los de mi profesora, buscando, quizá, algo de apoyo. De nuevo, mirando a todos mis compañeros, las palabras empezaron a salir de mi boca.
- No sé muy bien cuántos conocéis a mi hermano, pero… ha muerto y… sólo quería que lo supierais.
Salí corriendo de clase llorando aún más, en busca de la clase en la que se encontraba Laury, su novia.
Me sequé las lágrimas antes de entrar, suspiré y llamé a la puerta.
- Perdón… ¿puedo entrar? Será solo un momento.
Todas las miradas de la clase se centraban en mí. Laury, Sanjo, Carlos y demás amigos, sonrieron al verme entrar y me saludaron con la mano. Desvié la mirada hacia la profesora, que me dejó entrar. Esta vez me quedé en la puerta.
Mis ojos se clavaron en los de Laury, mientras trataba de encontrar la manera más fácil de expresar mi situación, pero no la había.
- Mi hermano… Víctor… tuvo un accidente esta mañana. – Laury se levantó de golpe, asustada – ha muerto…
De nuevo salí corriendo. No quería ver caras tristes, ni quería escuchar el pésame de nadie. Sólo quería que mi hermano volviera.
Busqué la clase que acompañaba a mi hermano cada día, a sus compañeros, a sus amigos. Entré y, por última vez, las mismas palabras salieron de mi boca “mi hermano a muerto”…

Desperté, con respiración atacada y lágrimas en los ojos y en la almohada. Miré el reloj; las 7:30 de la mañana. Suspiré, aliviada. Sólo había sido una pesadilla.
No puedo perderte… no sin antes poder demostrarte que estaré a tu lado. No te odio, no estoy enfadada, sólo quiero lo mejor para ti… Perdóname…

lunes, 11 de mayo de 2009

Un día lluvioso

Lloraba.
Las gotas de lluvia caían sobre mi cuerpo, aún seco. Salía por la puerta de mi casa, sola, vacía, agotada…
¿A dónde vas? Decía una voz dentro de mí. “A dónde nadie pueda verme, ni oírme…” Respondí, contestándome a mí misma.
No tenía dirección fija. Solo quería alejarme lo mayor posible de mi vida, de mi gente, de todo aquello que me rodeaba día a día.
Caminaba mirando al suelo, sin pensar en nada, sin pensar en nadie, solo lloraba. A menudo me preguntaba el por qué de mis sollozos, más no encontraba respuesta.
¿Es porque te echo de menos?
¿Es porque nada salió como esperaba?
¿Es porque necesito más de lo que tengo?
¿Es porque nunca tengo lo que quiero a mi lado?

Nunca sabré el por qué de esos días horribles en los que lo único que me apetece, es llorar.
Cada uno de esos días, salía de mi casa y comenzaba a caminar sin pensar a dónde, mas siempre llegaba al mismo lugar.
De nuevo me encontraba allí. Rodeada de árboles, de hierba, de bancos, de caminos de tierra, y de aquel muro…
Miré al cielo. Llovía. Me acerqué al muro. Me senté sobre él. Un mar de sentimientos empezó a recorrer todo mi cuerpo y cerré los ojos. Sin darme cuenta, acabé tumbada sobre aquel muro, dejando todo mi cuerpo bajo el cielo nublado, mojándose como si no importase nada… Aún con los ojos cerrados, pensaba en toda mi vida. Todo aquello que formaba mi vida. Mi familia, mis amigos… Incluso las personas que ya no están, pero que aún siguen en mí.
Mis lágrimas acompañaban el curso de las gotas de lluvia que caían sobre mi rostro.
Evadí mis pensamientos durante unos minutos.
Suspiré y me dejé llevar por la suave brisa de aquel día lluvioso.
Por un momento me sentí libre. Durante unos minutos sentí que nada podría derrumbarme. Mas aquel sentimiento solo duró unos minutos…
Me incorporé. Sin más, te vi, a mi lado, apoyado en el muro. Sonreí. Me acerqué, pero tu cuerpo se desvaneció al rozarlo, junto a mi sonrisa.
Desde entonces, sólo recuerdo que caminaba sola, mojada, por los caminos de tierra que recorrían todo aquel lugar de arriba a abajo.

domingo, 10 de mayo de 2009

Le necesito a mi lado

¿Por qué no eres capaz de entender que lo necesito?

Crees que lo necesitas, pero no es así, no puedes estar tan segura.

Sí lo estoy. Me crees una niña pequeña, crees que no soy capaz de decidir lo que quiero y lo que no quiero, y te equivocas.

No me equivoco, sé lo que necesitas, y entre esas cosas no está él.

Sí lo está. No tienes ni idea de mi vida. No sabes lo que siento, ¡no sabes nada!

¿No entiendes que no puedes dejarlo todo por él?

Nunca te he pedido tanto… solo quiero estar a su lado, solo quiero aprovechar cada minuto con él, ¡pero tú no me dejas!

Te he dejado, y lo sabes. Pero no puedo darte siempre lo que me pides.

No lo entiendes, no me entiendes, nunca lo harás. Solo te digo una cosa. Jamás me prohibirás estar con él. Me da igual si crees que es malo, si crees que no me merece o si crees que me hará daño. Me da igual. Estaré con él quieras o no. Ojalá supieras lo que siento cuando estoy con él, ojalá te dieras cuenta de lo feliz que me siento cuando está a mi lado… Ojalá supieras la tristeza que recorre mi cuerpo cuando él no está cerca…

miércoles, 6 de mayo de 2009

Nunca estarás solo

A veces crees que conoces a alguien lo suficiente como para creer que en cualquier momento puedes ayudarle, sea lo que sea.
Haces cosas por él, tratas de ayudarle sin decírselo directamente a él, y no lo ve. No se da cuenta de cada gesto que haces por tratar de ayudarle. Y cuando te das cuenta de ello, optas por decírselo: “Te estoy ayudando, y no lo ves.”
¿Qué ocurre? Discusiones… ¿Por qué? ¿Por tratar de ayudarte? ¿Por querer estar a tu lado?
No lo entiendo…
No te entiendo…
Trato de hacerlo, pero no lo consigo. Dices que estás solo, pero no dejas que nadie esté contigo. Piensas que nadie te aprecia, pero no te das cuenta de que mucha gente desearía salir contigo si volvieras a ser mínimamente como antes…
La gente cambia. Con los años nuestra forma de ser se va moldeando.
Y nadie te pide que vuelvas a tu infancia, que seas como por aquel entonces. Las personas que te quieren siempre van a estar a tu lado, las veas, o no. Pero hay ciertas formas de actuar, que muchas personas prefieren no aguantar…
A lo largo de tu vida perderás a muchas personas. Amigos, parejas, familia… puedes luchar, o no luchar por ellas. Puedes decidir que estarás mejor sin ellas, o puedes echarlas de menos. Pero nunca estarás solo.
Ahora solo espero que algún día te des cuenta de que siempre estuve, y estaré ahí. Seas como seas, hagas lo que hagas, quieras o no quieras, siempre estaré a tu lado.
Habrá ciertas cosas que no me gusten, cosas que desearía que cambiases, cosas que me gustaría evitar que te ocurrieran… pero no puedo. Solo tú puedes decidir cómo quieres ser.
Y hasta que lo descubras, yo estaré esperando a que vuelvas a quererme, si es que algún día dejaste de hacerlo...

martes, 5 de mayo de 2009

La vida no es fácil

Todo el mundo dice que la adolescencia es la edad más difícil de toda tu vida. A mi modo de ver las cosas, no hay ninguna etapa concreta de la vida que sea más difícil o menos que otra. Cuando eres un crío, tus padres te protegen en todo momento, siempre están pendientes de ti y procuran que nada malo te ocurra. Pero cuando eres tan pequeño, todo es más difícil. No conoces nada de la vida, y no sabes soportar el más mínimo dolor. Todo duele, todo te hace llorar, todo te sobresalta.
Poco a poco vas creciendo, te van enseñando que la vida no es un camino de rosas, y que tendrás que soportar cierto tipo de cosas.
Cuando llegas a la adolescencia, descubres nuevas sensaciones, nuevos sentimientos… Tus amigos empiezan a tener problemas que creen, o son, más importantes de los que venían teniendo, y acaban por pensar más en sí mismos que en estar contigo. Empiezas a ver a tus padres como a dos personas mayores que sólo quieren vigilar todos tus movimientos y tratas de evitarlos a cada momento, lo que conlleva discusiones continuas. Y por último, llega tu primer amor, aquel que te hace sentir tantas emociones y tantos sentimientos indescifrables dentro de tu cuerpo, que a veces son incontrolables.
Es cierto que al juntarse tantos problemas… se hace todo más complicado de llevar. Parece que el mundo se te echa encima, y a veces ni si quiera sabes cómo eres capaz de soportar todo aquello.
Pero creces, te haces mayor, y más problemas llegan a tu vida. Formar tu vida, tu propia vida. Irte de casa, poder mantener a tu familia, si es que la tienes, y poder vivir de una manera llevadera no son las cosas más fáciles del mundo. Quizá sean de lo más difícil.
Siempre hay gente que se irá antes que tú. Tus abuelos, tus padres, incluso tus propios amigos. La pérdida de alguien siempre es algo demasiado doloroso. Es algo que nadie debería vivir.
Pienso que la vida es complicada. Hay quien sabe vivirla, hay quien consigue vivirla, y hay a quien se le hace demasiado complicada y decide no seguir.
Al fin y al cabo, la vida no es fácil. No depende de la edad, ni de la persona. Nadie elige vivir aquí, ni así. Este es nuestro regalo y cada uno lo vive como quiere.

domingo, 26 de abril de 2009

Jamás te olvidaré

Siempre sonreías, nadie era capaz de borrar esa sonrisa de tu boca. Siempre estabas feliz, a pesar de lo que pudiera pasar. Disfrutabas cada día como si fuera el último.
Me fascinaba tu forma de ser, y de alguna manera, quería ser como tú. No siempre estaba contigo, y es posible que no te conociera muy bien, pero siempre que estábamos juntas me hablabas con una sonrisa y me decías que todo iba bien, que tú estabas bien.
No siempre te creía. Escuchaba a la gente decir que no estabas bien y siempre me preguntaba por qué tú decías lo contrario. Escuchaba que no siempre podrías aguantar todo eso, que necesitabas medicamentos, cuidados… Entonces no entendí hasta que punto llegaba la situación.
Un día al volver de clase llamaron al teléfono. Fue mi madre quien contestó. Estaba en mi cuarto cuando me lo dijo.
Ya no estabas aquí, ya no podría verte, ya no podría hablar contigo, no podría volver a ver tu sonrisa aunque solo fuese una vez más…
No pude moverme. Mi cuerpo no reaccionaba. Quise decir algo, pero no podía hablar.
No.
No quiero creerlo.
¿Por qué a ti?
No es justo… no lo merecías. No le hacías daño a nadie. Sólo sonreías y hacías que los demás sonreiran contigo. Vivías feliz y hacías que los que vivían a tu alrededor lo fueran también.
Fui a verte por última vez. Sabía que sería la última, sabía que ni si quiera podría tocarte, que tendría que verte tras un frío cristal. Sabía que sería doloroso, pero tenía que hacerlo, tenía que verte, tenía que decirte adiós… No sé si seré capaz de perdonarme alguna vez no haber podido decirte lo mucho que me fascinabas, lo mucho que me encantaba tu forma de ser, lo mucho que te apreciaba…
Estés donde estés, quiero que sepas que jamás te olvidaré. Tu sonrisa la guardo en mi mente. Todo el cariño que me diste aun cuando apenas habíamos hablado un par de veces, siempre estará en mí. Y quiero darte las gracias por haber hecho feliz a tanta gente, entre otras personas, a mi familia, y a mí.
Te quiero.

Nuestro atardecer

De pie junto a la ventana, contemplando la luna llena que se muestra limpia en el cielo, sobre mi ventana. Con la mirada perdida en ella, sin escuchar nada más que la suave brisa de la calle. Recuerdo las noches contigo. Horas y horas frente a un ordenador, solo para estar contigo. Reíamos, hablábamos… Nos gustaba imaginar que un día, juntos, veríamos un atardecer. Un atardecer con el que siempre me hiciste soñar.
Miro la luna y lo recuerdo todo. Te echo de menos.
No quiero pensar que ese tiempo lo he perdido, que ya no volverá… No. Quiero pensar que estás demasiado ocupado como para estar más tiempo conmigo, o yo contigo.
Quiero seguir soñando con que, un día, todo aquello que soñamos juntos se hará realidad.
Porque echo de menos ser tu pequeña lunita, por que echo de menos que seas mi pequeño winnie…
Porque seguiré mirando cada noche la luna, soñando con que tú, también la estés mirando.
Por todas aquellas Buenas Noches a tu lado, seguiré soñando con nuestro atardecer…

viernes, 24 de abril de 2009

Parte de mi vida

Cuando todo va mal, nunca esperas que alguien aparezca para darte la mano y ayudarte a salir de todo el mal que te rodea. Nunca esperas encontrar a alguien que lo de todo por ti, que haga hasta lo imposible por tenerte, y que, si te pierde, esté dispuesto a morir…
Yo lo encontré. Encontré a esa persona que me sacó de la oscuridad, que me ayudó a ver más allá de lo que podía ver, que me ayudó a encontrar esa sonrisa que hacía tanto tiempo que había perdido…
Cuando le tenía a mi lado me sentía tan feliz, que no encontraba nada malo a mi alrededor. Solo podía sonreír, mirarle a los ojos, y pensar que no podía dejarle escapar. Me gustaba cerrar los ojos cuando él me abrazaba. Sientes que podrías hacer cualquier cosa por sentir esa sensación eternamente, por no perder nunca esa sonrisa de tu boca, que hace que él se sienta feliz.
Nunca piensas que eso se puede acabar, nunca llegas a imaginar una mala situación al lado de esa persona que te haga decidir dejarle, olvidarle o alejarte. Nunca hasta que lo vives.
Y se acabó.
Piensas que es lo mejor, que así todo irá bien, que nada tiene por que salir mal…
Y no es así.
Entonces lo das todo por no dejarle morir, por no dejarle caer, por no perderle completamente, por asegurarte a ti misma que siempre tendrás una parte de él, y que siempre podrás ayudarle estando a su lado. Pero no sale bien. Las cosas no van bien. Te duele. Me duele. Pero vuelvo, una y otra vez vuelvo a ti, como si fueras lo único de mi vida.
Días enteros pensando en ti, buscando una solución, buscando algo para hacerte feliz, y no lo encuentro.
Trato de alejarme de ti, y no lo consigo.
Después de todo esto acabo comprendiendo que formas parte de mi vida, y nadie puede vivir sin una parte de ella, ¿no?

Suspiros de noche

Tumbada en mi cama, mirando al techo, con las sábanas cubriéndome hasta la cintura… y sólo puedo pensar en ti. Mi cuerpo y mi mente me dicen que debo dormir, que tres noches pensando son suficientes, que necesito descansar. Pero mi corazón me dice que no puede parar, que sólo sabe pensar en ti y que si no fuera por ti, dejaría de latir…
Suspiro.
Cierro los ojos. Te veo. ¿Por qué siempre estás ahí? Me pregunto si mi corazón miente, si podría vivir sin ti. Te olvido, te aparto de mi mente… Empieza a faltarme el aire y no siento nada, no siento las sábanas rozando mi cuerpo, ni mi corazón latiendo.
Me incorporo rápidamente, abro los ojos y te recuerdo. Vuelvo a sentir el aire entrando en mi cuerpo, y los suaves latidos de mi corazón en mi pecho. Entonces entiendo que te necesito. Que necesito tu mirada para sentirme querida, que necesito el roce de tu cuerpo para sentirme viva.
Suspiro.
Cada parte de mí añora tus caricias y espera un nuevo encuentro para saborear cada parte de tu cuerpo como si fuera la última vez. Recuerdo cada día a tu lado, cada palabra, cada gesto, cada mirada… Sé que jamás podré olvidarte, que nunca me iré de tu lado, pues comprendí que sin ti, mi corazón no quiere vivir.
Suspiro una última vez, para caer dormida en un sueño del que jamás te irás…