Dicen que todo el mundo tiene una media naranja. Que todo el mundo encuentra a esa persona especial con la que compartirá el resto de su vida, pero que antes tendrá que pasar por muchas relaciones que saldrán mal.
Yo no sé si realmente hay una persona, una media naranja que coincida con nuestra media… pero sí creo en el amor, en el amor verdadero.
Creo que esa persona te hace sentir única, te hace sentir especial. Cuando estás al lado de esa persona todo es perfecto, y no importa lo que pase.
Es cierto que no puedes decidir con quién estarás para siempre, no exactamente… No puedes decir “tú, para siempre” y que así sea. Pero sí puedes intentarlo. Sí puedes creer en ello. Sí puedes luchar por ello.
Ahora me encuentro en uno de esos momentos de la vida en los que crees que has encontrado al chico perfecto para ti. Con la diferencia de que esta vez, creo que he acertado.
Porque cuando él está conmigo, soy diferente… soy mejor persona.
Cuando él está conmigo, simplemente, soy feliz.
Él es diferente al resto. Con él siento algo que ni si quiera puedo definir. Es… él. Es… perfecto, perfecto para mí. Y empiezo a creer que no soy la única que lo piensa.
sábado, 26 de diciembre de 2009
martes, 22 de diciembre de 2009
La vida no es sencilla
La vida no es sencilla, es complicada.
Nos meten aquí a todos juntos en un mundo lleno de caos y confusión, lleno de preguntas sin respuesta y con la muerte acechando en cada esquina.
Y hacemos lo que podemos. No podemos hacer nada más.
Hay quien dice que debemos hacer lo que deseamos por que nunca sabes cuánto vivirás, y tanto si triunfas como si fracasas, lo más importante es intentarlo.
Pero tanto tus padres, como tus amigos... solo pueden guiarte. Al final tienes que aprender tú solo, tienes que crecer solo.
Nos meten aquí a todos juntos en un mundo lleno de caos y confusión, lleno de preguntas sin respuesta y con la muerte acechando en cada esquina.
Y hacemos lo que podemos. No podemos hacer nada más.
Hay quien dice que debemos hacer lo que deseamos por que nunca sabes cuánto vivirás, y tanto si triunfas como si fracasas, lo más importante es intentarlo.
Pero tanto tus padres, como tus amigos... solo pueden guiarte. Al final tienes que aprender tú solo, tienes que crecer solo.
domingo, 6 de diciembre de 2009
Segura de mí misma
Siempre me han visto como a una cría.
Siempre, cuando me miraban, me veían como una niña que no sabía lo que quería. Y siguen viendome así.
Empiezo a estar harta de ello.
He crecido. Ya no soy la niña que era. Ahora tengo las cosas claras. Sé lo que quiero, aunque a veces no esté segura de cómo conseguirlo.
Quizá hace años hacía las cosas sin pensar. Me dejaba llevar por mis impulsos y hacía lo que quería en el momento que quería...
Pero he aprendido mucho. Ahora sé que hay que pensar las cosas. He aprendido a hacer las cosas por mi bien, no para pasarlo bien o solo por el hecho de que quiera hacerlo.
Y con el paso del tiempo, y después de tantos errores y sufrimientos, he aprendido a tratarme mejor a mí misma, sin olvidar a los demas.
Ahora tengo un futuro marcado, marcado por mí. Sé lo que quiero y voy a conseguirlo. Da igual lo que tenga que hacer o lo que tarde en conseguirlo. Pero lo tendré.
Y cuando lo consigua, me reiré de aquellos que pensaron que no lo conseguiría. Les demostraré a aquellos que me creían una cría, que no lo era, y no lo soy.
Siempre, cuando me miraban, me veían como una niña que no sabía lo que quería. Y siguen viendome así.
Empiezo a estar harta de ello.
He crecido. Ya no soy la niña que era. Ahora tengo las cosas claras. Sé lo que quiero, aunque a veces no esté segura de cómo conseguirlo.
Quizá hace años hacía las cosas sin pensar. Me dejaba llevar por mis impulsos y hacía lo que quería en el momento que quería...
Pero he aprendido mucho. Ahora sé que hay que pensar las cosas. He aprendido a hacer las cosas por mi bien, no para pasarlo bien o solo por el hecho de que quiera hacerlo.
Y con el paso del tiempo, y después de tantos errores y sufrimientos, he aprendido a tratarme mejor a mí misma, sin olvidar a los demas.
Ahora tengo un futuro marcado, marcado por mí. Sé lo que quiero y voy a conseguirlo. Da igual lo que tenga que hacer o lo que tarde en conseguirlo. Pero lo tendré.
Y cuando lo consigua, me reiré de aquellos que pensaron que no lo conseguiría. Les demostraré a aquellos que me creían una cría, que no lo era, y no lo soy.
sábado, 14 de noviembre de 2009
Discusiones
No sé por qué, pero cada vez que él viene, tú y yo discutimos.
No sé si es porque no te gusta, porque tienes miedo de que haga algo de lo cual pueda arrepentirme, porque te da miedo que me haga daño, o por qué. Solo sé que discutimos, y lo odio.
Odio discutir contigo. Odio que no confíes en mí. Odio que pienses que soy una fresca.
El otro día me dijiste en tono irónico que “es muy bonito imaginar que estáis casados, abrazaditos en el sofá”.
Lo que más me duele no es que seas irónica, si no que no te des cuenta de que para mí, el simple hecho de estar abrazados en un sofá viendo la tele me hace más feliz que cualquier otra cosa.
Sé que nunca llegarás a entender por qué mi cara cambia cuando le veo. Por qué soy incapaz de dejar de sonreír cuando él está aquí. Por qué me da igual todo, con tal de estar con él.
Sé que nunca llegarás a entenderlo, porque yo tampoco lo hago.
Solo sé que con él me siento especial. Con él me siento feliz. Con él me siento segura. Con él mi mundo es distinto… es mejor…
Me gustaría que pudieras entenderlo… me gustaría que la próxima vez que él estuviese aquí confiases lo suficiente en mí como para no volver a discutir y entender mis ganas de querer estar con él.
No sé si es porque no te gusta, porque tienes miedo de que haga algo de lo cual pueda arrepentirme, porque te da miedo que me haga daño, o por qué. Solo sé que discutimos, y lo odio.
Odio discutir contigo. Odio que no confíes en mí. Odio que pienses que soy una fresca.
El otro día me dijiste en tono irónico que “es muy bonito imaginar que estáis casados, abrazaditos en el sofá”.
Lo que más me duele no es que seas irónica, si no que no te des cuenta de que para mí, el simple hecho de estar abrazados en un sofá viendo la tele me hace más feliz que cualquier otra cosa.
Sé que nunca llegarás a entender por qué mi cara cambia cuando le veo. Por qué soy incapaz de dejar de sonreír cuando él está aquí. Por qué me da igual todo, con tal de estar con él.
Sé que nunca llegarás a entenderlo, porque yo tampoco lo hago.
Solo sé que con él me siento especial. Con él me siento feliz. Con él me siento segura. Con él mi mundo es distinto… es mejor…
Me gustaría que pudieras entenderlo… me gustaría que la próxima vez que él estuviese aquí confiases lo suficiente en mí como para no volver a discutir y entender mis ganas de querer estar con él.
viernes, 13 de noviembre de 2009
Tristeza
Tristeza es tener a quien amas a kilómetros y sentir que lo tienes muy dentro, es querer besarlo y no poder, es llorar a solas y odiar las noches amargas, es tener vida y no querer vivirla…
jueves, 12 de noviembre de 2009
Falsas esperanzas
Hace tiempo, cuando aún sabía algo de ti, era yo quien pretendía alejarme de ti.
Cada vez que lo intentaba sentía que te estaba abandonando y no era capaz de reprimir mis ganas de volver.
Hace meses decidiste alejarte tú. Decidiste olvidarme, no hablarme, no verme, no saber absolutamente nada de mí. Y lo hiciste.
Resulta extraño que yo me sintiese mala persona por hacerlo, o intentarlo, y a ti te considere una persona con el suficiente valor y fuerza para hacerlo. Pero así es.
Esperaba que no fuese un adiós para siempre y para todo. Esperaba que me felicitases en mi cumpleaños. No me importaba cómo: una llamada, un mensaje, un correo, una carta… Pero no llegó nada. Ni me llamaste, ni me mandaste un mensaje, ni me enviaste un correo, ni si quiera una carta… No hiciste nada. Nada.
Me sentí como una tonta por haber esperado durante todo un día algo que probablemente ni se te pasó por la cabeza.
Ni si quiera te acordarás de mí. Supongo que olvidar se te da bien.
Solo espero que todo te vaya bien. Que hayas encontrado otra persona. Que no tengas malos momentos y que por fin la vida te sonría…
Cada vez que lo intentaba sentía que te estaba abandonando y no era capaz de reprimir mis ganas de volver.
Hace meses decidiste alejarte tú. Decidiste olvidarme, no hablarme, no verme, no saber absolutamente nada de mí. Y lo hiciste.
Resulta extraño que yo me sintiese mala persona por hacerlo, o intentarlo, y a ti te considere una persona con el suficiente valor y fuerza para hacerlo. Pero así es.
Esperaba que no fuese un adiós para siempre y para todo. Esperaba que me felicitases en mi cumpleaños. No me importaba cómo: una llamada, un mensaje, un correo, una carta… Pero no llegó nada. Ni me llamaste, ni me mandaste un mensaje, ni me enviaste un correo, ni si quiera una carta… No hiciste nada. Nada.
Me sentí como una tonta por haber esperado durante todo un día algo que probablemente ni se te pasó por la cabeza.
Ni si quiera te acordarás de mí. Supongo que olvidar se te da bien.
Solo espero que todo te vaya bien. Que hayas encontrado otra persona. Que no tengas malos momentos y que por fin la vida te sonría…
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Otra vez
Vuelves a estar enfadada conmigo. Vuelves a hacer lo mismo de siempre.
Te crees que tienes razón sin ni si quiera darme opción a responderte.
¿De verdad lo quieres así?
¿De verdad vas a volver a enfadarte por lo mismo?
La última vez fui yo quien te pidió perdón. Se suponía que me habías perdonado.
Ahora vuelves a enfadarte por lo mismo.
Dices que no me preocupo por ti, que no te llamo, que no me pongo en contacto contigo para saber cómo estás y diversas cosas más.
Te diré una cosa: No tienes ni idea.
Sí que sé de ti. Sí que me preocupo por ti. Pero claro, eso tú no lo sabes.
Te quejas de que no te llamo. ¿Lo haces tú? No
Te quejas de que no te mando mensajes. ¿Lo haces tú? No
Te quejas de que no me preocupo por ti. ¿Lo haces tú? No
Empiezo a cansarme de tus tonterías. De tus cabreos por tonterías. De que te quejes por cosas que tú tampoco haces. De que te quejes y te pienses que siempre tienes razón. A veces estaría bien que escuchases a los demás, aunque solo sea por saber la opinión y la versión de esa otra persona. Pero al final de todo, seguirás haciendo lo mismo. Porque sigues pensando que siempre tienes la razón en todo. Ojalá algún día te des cuenta de que no es así.
No tengo nada por lo que arrepentirme, no tengo que pedirte perdón por nada. Esta vez no. Esta vez quien debe arrepentirse y pedir perdón eres tú.
La diferencia entre tú y yo, es que yo no te daré un tiempo límite para perdonarte. No veo así una amistad.
Ojalá aprendas algún día todo lo que yo ya he aprendido. Suerte.
Te crees que tienes razón sin ni si quiera darme opción a responderte.
¿De verdad lo quieres así?
¿De verdad vas a volver a enfadarte por lo mismo?
La última vez fui yo quien te pidió perdón. Se suponía que me habías perdonado.
Ahora vuelves a enfadarte por lo mismo.
Dices que no me preocupo por ti, que no te llamo, que no me pongo en contacto contigo para saber cómo estás y diversas cosas más.
Te diré una cosa: No tienes ni idea.
Sí que sé de ti. Sí que me preocupo por ti. Pero claro, eso tú no lo sabes.
Te quejas de que no te llamo. ¿Lo haces tú? No
Te quejas de que no te mando mensajes. ¿Lo haces tú? No
Te quejas de que no me preocupo por ti. ¿Lo haces tú? No
Empiezo a cansarme de tus tonterías. De tus cabreos por tonterías. De que te quejes por cosas que tú tampoco haces. De que te quejes y te pienses que siempre tienes razón. A veces estaría bien que escuchases a los demás, aunque solo sea por saber la opinión y la versión de esa otra persona. Pero al final de todo, seguirás haciendo lo mismo. Porque sigues pensando que siempre tienes la razón en todo. Ojalá algún día te des cuenta de que no es así.
No tengo nada por lo que arrepentirme, no tengo que pedirte perdón por nada. Esta vez no. Esta vez quien debe arrepentirse y pedir perdón eres tú.
La diferencia entre tú y yo, es que yo no te daré un tiempo límite para perdonarte. No veo así una amistad.
Ojalá aprendas algún día todo lo que yo ya he aprendido. Suerte.
jueves, 29 de octubre de 2009
Inseguridad
Por muchas noches que pase en vela mirando al techo dándole vueltas siempre a lo mismo, no llego a estar segura de nada.
Me gustaría saber si me arrepentiré de irme a vivir lejos, o si realmente será bueno, como creo ahora mismo.
Me gustaría saber si todo saldrá bien entre tú y yo. Si mi vida saldrá realmente tal y como yo la tengo planeada, o se derrumbará todo dentro de unos años.
Me siento tan insegura…
Hace apenas dos meses, pasé muchos días enteros tratando de aclararme. Tratando de entender lo que sentía, pero no pude decidirme hasta que no te tuve a mi lado. Entonces entendí cuánto te quería. Entendí todo lo que llegaría a dar por ti. Sólo entonces pude decidirme.
Y ahora, vuelvo a pasarme días enteros dándole vueltas siempre a lo mismo; y acabo pensando que no podré averiguarlo hasta no vivirlo, y me asusta.
Me da miedo pensar que lo dejaré todo; mi familia, mi ciudad, mis amigos, mis recuerdos, mi vida… solo por empezar una nueva vida, una vida contigo.
Quiero hacerlo; pero no quiero que nada salga mal.
No quiero dejarlo todo atrás por ti, por mí, por nosotros… para que, quizá, dentro de un tiempo, algo salga mal y todo se acabe.
Pero sé que quiero despertarme cada mañana y verte a mi lado. Quiero pasarme noches en vela mirándote dormir; solo porque me gusta, porque me encanta verte dormidito entre mis brazos…
Cómo tú me dijiste a mí… “Lo quiero todo contigo, todo”… Yo siento lo mismo.
Quiero verte cada mañana. Quiero llegar a casa sabiendo que me estarás esperando. Quiero descubrir cada detalle de tu vida. Quiero conocer tus manías y aceptarlas. Quiero, incluso, discutir contigo. Quiero que me conozcas. Quiero que me animes cuando tenga un mal día. Quiero hacerte sonreír cuando estés mal. Quiero pasarme las mañanas de domingo entre tus brazos. Quiero contemplar la luna a tu lado. Quiero dormir cada noche entre tus brazos, porque solo entonces me siento segura…
Pero sigo asustada. Sé que tú nunca me harías daño, pero no estoy segura de que todo salga según lo planeado. Supongo que es demasiado bonito para ser cierto. Aunque sé que por mucha inseguridad que tenga, quiero hacerlo. Quiero intentarlo. Porque te quiero… solo a ti…
Me gustaría saber si me arrepentiré de irme a vivir lejos, o si realmente será bueno, como creo ahora mismo.
Me gustaría saber si todo saldrá bien entre tú y yo. Si mi vida saldrá realmente tal y como yo la tengo planeada, o se derrumbará todo dentro de unos años.
Me siento tan insegura…
Hace apenas dos meses, pasé muchos días enteros tratando de aclararme. Tratando de entender lo que sentía, pero no pude decidirme hasta que no te tuve a mi lado. Entonces entendí cuánto te quería. Entendí todo lo que llegaría a dar por ti. Sólo entonces pude decidirme.
Y ahora, vuelvo a pasarme días enteros dándole vueltas siempre a lo mismo; y acabo pensando que no podré averiguarlo hasta no vivirlo, y me asusta.
Me da miedo pensar que lo dejaré todo; mi familia, mi ciudad, mis amigos, mis recuerdos, mi vida… solo por empezar una nueva vida, una vida contigo.
Quiero hacerlo; pero no quiero que nada salga mal.
No quiero dejarlo todo atrás por ti, por mí, por nosotros… para que, quizá, dentro de un tiempo, algo salga mal y todo se acabe.
Pero sé que quiero despertarme cada mañana y verte a mi lado. Quiero pasarme noches en vela mirándote dormir; solo porque me gusta, porque me encanta verte dormidito entre mis brazos…
Cómo tú me dijiste a mí… “Lo quiero todo contigo, todo”… Yo siento lo mismo.
Quiero verte cada mañana. Quiero llegar a casa sabiendo que me estarás esperando. Quiero descubrir cada detalle de tu vida. Quiero conocer tus manías y aceptarlas. Quiero, incluso, discutir contigo. Quiero que me conozcas. Quiero que me animes cuando tenga un mal día. Quiero hacerte sonreír cuando estés mal. Quiero pasarme las mañanas de domingo entre tus brazos. Quiero contemplar la luna a tu lado. Quiero dormir cada noche entre tus brazos, porque solo entonces me siento segura…
Pero sigo asustada. Sé que tú nunca me harías daño, pero no estoy segura de que todo salga según lo planeado. Supongo que es demasiado bonito para ser cierto. Aunque sé que por mucha inseguridad que tenga, quiero hacerlo. Quiero intentarlo. Porque te quiero… solo a ti…
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