Hay personas que ven la verguenza desde un punto de vista demasiado agresivo.
Tú, en concreto, intentas que yo me sienta avergonzada por seguir viva. Sinceramente, me alegro de saberlo. Me alegra saber que tras dos años de infinitos "te quiero" e infinitos "siempre estaré aquí", y un millón de promesas hechas sin sinceridad por tu parte han quedado hechas añicos con una simple entrada en tu blog.
Está bien saber que me preferirías muerta que viva.
Quizá debería haberme dado cuenta antes de que el orgullo te consume hasta tal punto que no eres capaz de valorar ni la vida de una persona.
Sigues en tu mundo cerrado, echando a gente que de verdad daría la vida por tí, solo porque crees que así tú eres mejor que los demas, y que así nadie te hará daño a tí.
Dejame darte un consejo de tu ex-amiga que aún espera que aprendas de tus errores: piensa mucho las cosas antes de actuar, porque es muy probable que te equivoques al tomar decisiones tan drásticas en tu vida. Quizá antes de mandar a la mierda a alguien y desearle su muerte, piensa en lo que hizo por ti esa persona en el tiempo que estuviste con ella; porque probablemente sea mucho más de lo que tu crees.
Y te diré otra cosa: más avergonzada me sentiría yo de desearle la muerte a una persona.
viernes, 6 de enero de 2012
domingo, 1 de enero de 2012
Feliz año 2012
Quiero desear a todo aquel que me lea un feliz año 2012.
Solo espero que este año sea mejor que el anterior, para todos.
Solo espero que este año sea mejor que el anterior, para todos.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Hasta pronto
Cuando alguien muere por su propia voluntad, te preguntas por qué lo hizo. Pero es demasiado complicado ponerte en la mente de alguien que ha decidido acabar con su vida con apenas 16 años.
A diferencia de muchas personas y de todos sus amigos, seguramente yo pueda entenderlo mejor. Y no por sentirme importante, sino porque yo también lo intenté.
Sé lo que es estar al límite y sé lo que es estar pensando durante semanas o meses en esa idea de acabar con todo sin decírselo a nadie.
Es imposible averiguar por qué lo ha hecho, sobretodo ahora que su vida ha llegado a su fin; aunque también es prácticamente imposible saber por qué lo haces aunque salgas con vida de aquel intento.
Hay veces que llegas a un momento de tu vida en el que no ves nada, excepto lo malo. Es como si te pusieran una venda en los ojos y te dejaran la mente en blanco exceptuando la idea de acabar con tu vida. No piensas, no sabes pensar, simplemente lo haces y punto. Nunca te paras a pensar en el daño que vas a causar a tu familia, tus amigos o tus compañeros. Sólo ves que todo te va mal, que no tienes nada y que jamás consigues tus planes o tus propósitos por mucho empeño que pongas. Y poco a poco te vas consumiendo, vas perdiendo fuerzas, ánimos... hasta que llega ese día en el que ya no puedes más, o por lo menos es lo único que ves. Donde la única salida que ves es suicidarte para dejar de hacer daño a la gente y para dejar de sufrir tú mismo.
Sé que yo no tengo la culpa, pero quizá si hubiera podido hablar con él antes de ese trágico día, hubiera podido cambiar su forma de ver la vida; pues a mí me pasó al sobrevivir a tres intentos de suicidio.
Ahora lo único que me queda es dar mi más sentido pésame a toda su familia, amigos y compañeros; y mi más triste "adiós" a ti. Te aseguro que aquí abajo nadie te olvidará.
A diferencia de muchas personas y de todos sus amigos, seguramente yo pueda entenderlo mejor. Y no por sentirme importante, sino porque yo también lo intenté.
Sé lo que es estar al límite y sé lo que es estar pensando durante semanas o meses en esa idea de acabar con todo sin decírselo a nadie.
Es imposible averiguar por qué lo ha hecho, sobretodo ahora que su vida ha llegado a su fin; aunque también es prácticamente imposible saber por qué lo haces aunque salgas con vida de aquel intento.
Hay veces que llegas a un momento de tu vida en el que no ves nada, excepto lo malo. Es como si te pusieran una venda en los ojos y te dejaran la mente en blanco exceptuando la idea de acabar con tu vida. No piensas, no sabes pensar, simplemente lo haces y punto. Nunca te paras a pensar en el daño que vas a causar a tu familia, tus amigos o tus compañeros. Sólo ves que todo te va mal, que no tienes nada y que jamás consigues tus planes o tus propósitos por mucho empeño que pongas. Y poco a poco te vas consumiendo, vas perdiendo fuerzas, ánimos... hasta que llega ese día en el que ya no puedes más, o por lo menos es lo único que ves. Donde la única salida que ves es suicidarte para dejar de hacer daño a la gente y para dejar de sufrir tú mismo.
Sé que yo no tengo la culpa, pero quizá si hubiera podido hablar con él antes de ese trágico día, hubiera podido cambiar su forma de ver la vida; pues a mí me pasó al sobrevivir a tres intentos de suicidio.
Ahora lo único que me queda es dar mi más sentido pésame a toda su familia, amigos y compañeros; y mi más triste "adiós" a ti. Te aseguro que aquí abajo nadie te olvidará.
martes, 20 de diciembre de 2011
¿Todo arreglado?
Eso dicen las personas a las que permití que llevaran mi "mayor problema".
¿Mi opinión?
Que nada ha cambiado, que todo va a seguir igual o peor. Todos dicen que el tiempo pone a cada uno en su lugar, pero yo no creo en ello. Ahora, en estos tiempos, hay demasiada gente que carece de personalidad. Gente que se deja influenciar por habladurías y por rumores que rondan por el mundo.
¿Qué me queda por hacer?
Nada, al final he llegado a la conclusión de que haga lo que haga siempre va a estar mal hecho para una o para otra persona. Así que lo único que me queda por hacer es ser yo misma y decidir a quién quiero a mi lado y quién quiero que se mantenga al margen de mi vida. Porque llega un punto en el que llegas a un límite en el que ni si quiera tu cuerpo puede aguantarlo.
Llegado a ese punto, tu vida da un giro completamente inesperado y exagerado en el que empiezas a tomar decisiones que deberías haber tomado hace tiempo, pero que nunca hiciste.
Es entonces cuando no te permites a ti misma tener tanta paciencia con ciertas personas que no merecen la pena, cuando no dudas en dejar de hablar con alguien para que deje de hacerte daño y cuando no titubeas al expresarle a los demás esos pequeños detalles que siempre se guardan y luego se echan en cara un día cualquiera.
¿Cómo saber si está arreglado?
Tiempo. Con el tiempo me daré cuenta de cómo van a funcionar las cosas desde hoy en adelante.
Lo único que tengo claro, es que yo, a partir de hoy, voy a ser la niña feliz que era hace 2 años, cueste lo que cueste.
¿Mi opinión?
Que nada ha cambiado, que todo va a seguir igual o peor. Todos dicen que el tiempo pone a cada uno en su lugar, pero yo no creo en ello. Ahora, en estos tiempos, hay demasiada gente que carece de personalidad. Gente que se deja influenciar por habladurías y por rumores que rondan por el mundo.
¿Qué me queda por hacer?
Nada, al final he llegado a la conclusión de que haga lo que haga siempre va a estar mal hecho para una o para otra persona. Así que lo único que me queda por hacer es ser yo misma y decidir a quién quiero a mi lado y quién quiero que se mantenga al margen de mi vida. Porque llega un punto en el que llegas a un límite en el que ni si quiera tu cuerpo puede aguantarlo.
Llegado a ese punto, tu vida da un giro completamente inesperado y exagerado en el que empiezas a tomar decisiones que deberías haber tomado hace tiempo, pero que nunca hiciste.
Es entonces cuando no te permites a ti misma tener tanta paciencia con ciertas personas que no merecen la pena, cuando no dudas en dejar de hablar con alguien para que deje de hacerte daño y cuando no titubeas al expresarle a los demás esos pequeños detalles que siempre se guardan y luego se echan en cara un día cualquiera.
¿Cómo saber si está arreglado?
Tiempo. Con el tiempo me daré cuenta de cómo van a funcionar las cosas desde hoy en adelante.
Lo único que tengo claro, es que yo, a partir de hoy, voy a ser la niña feliz que era hace 2 años, cueste lo que cueste.
martes, 29 de noviembre de 2011
Gracias "mejor amiga"
Gracias por demostrarme lo que te importo, gracias por enseñarme lo rápido que sabes olvidar a esa persona que tú llamabas "mejor amiga".
Ah, y sobretodo, gracias por enseñarme a usar perfectamente la IRONÍA.
Ah, y sobretodo, gracias por enseñarme a usar perfectamente la IRONÍA.
sábado, 5 de noviembre de 2011
¿Bien o mal?
Hoy lo tengo claro: MAL.
¿Qué por qué?
Porque la gente parece que solo sabe pensar en sí misma.
Hoy, realmente, parecía un buen día. Me levanté con mimos de mi gatita, luego con media hora de jugar con ella, y posteriormente una tranquila conversación con mis padres. Incluso me sentí mejor pues conseguí mantener algunas risas con ellos.
Luego me sentía orgullosa hasta de mí misma.
¿Por qué?
Porque tenía una gran fuerza y resistencia para hacer las cosas del hogar que hacía mucho que no tenía. Limpié y planché hasta la hora de la comida, e incluso hice la comida. Me sentía bien sacando a mi perro, disfrutando del frío viento que chocaba contra mi cara y mi cuerpo.
Volvía contenta a casa, y me sentí querida cuando vi que mi gatita me perseguía por toda la casa, como si me necesitara a su lado.
Entonces, ¿qué pasó?
Que me llamaron, que me llamó alguien a quien no tenía ganas de escuchar. Esa persona que normalmente ni me deja colgar, ni me deja irme cuando le veo. Me frustra. Me estresa. Me cabrea.
Después, unas cuantas contestaciones poco positivas de mi padre a mi madre en las cuales me metí, e incluso le pegué una bofetada a mi padre, suave, claro, por contestar así a mi madre cuando sabe que está mal.
Y para rematar, mi propio chico se cabrea por diferentes cosas que dije hablando por teléfono y que, ahora, me las niega.
¿Que fueron coincidencia y no se refería a la conversación que yo estaba manteniendo? Puede ser, pero para mí es demasiada coincidencia que fueran justo en el momento exacto.
Ahora he decidido que se acabó todo por hoy. Para mí, ya no quedan más horas del día. Ni si quiera las del día siguiente que permaneceré despierta más allá de las 0.00. Dedicaré esas horas a ahogar mis penas en un vaso que no sé cuándo acabará. Se acabó.
Mi vida tiene un límite, a pesar de que lo haya estirado mucho.
¿Qué por qué?
Porque la gente parece que solo sabe pensar en sí misma.
Hoy, realmente, parecía un buen día. Me levanté con mimos de mi gatita, luego con media hora de jugar con ella, y posteriormente una tranquila conversación con mis padres. Incluso me sentí mejor pues conseguí mantener algunas risas con ellos.
Luego me sentía orgullosa hasta de mí misma.
¿Por qué?
Porque tenía una gran fuerza y resistencia para hacer las cosas del hogar que hacía mucho que no tenía. Limpié y planché hasta la hora de la comida, e incluso hice la comida. Me sentía bien sacando a mi perro, disfrutando del frío viento que chocaba contra mi cara y mi cuerpo.
Volvía contenta a casa, y me sentí querida cuando vi que mi gatita me perseguía por toda la casa, como si me necesitara a su lado.
Entonces, ¿qué pasó?
Que me llamaron, que me llamó alguien a quien no tenía ganas de escuchar. Esa persona que normalmente ni me deja colgar, ni me deja irme cuando le veo. Me frustra. Me estresa. Me cabrea.
Después, unas cuantas contestaciones poco positivas de mi padre a mi madre en las cuales me metí, e incluso le pegué una bofetada a mi padre, suave, claro, por contestar así a mi madre cuando sabe que está mal.
Y para rematar, mi propio chico se cabrea por diferentes cosas que dije hablando por teléfono y que, ahora, me las niega.
¿Que fueron coincidencia y no se refería a la conversación que yo estaba manteniendo? Puede ser, pero para mí es demasiada coincidencia que fueran justo en el momento exacto.
Ahora he decidido que se acabó todo por hoy. Para mí, ya no quedan más horas del día. Ni si quiera las del día siguiente que permaneceré despierta más allá de las 0.00. Dedicaré esas horas a ahogar mis penas en un vaso que no sé cuándo acabará. Se acabó.
Mi vida tiene un límite, a pesar de que lo haya estirado mucho.
viernes, 4 de noviembre de 2011
Lo que un día sentí
Así he titulado a un nuevo blog que he decidido publicar.
Son cosas que un día escribí, cosas que un día encontré por ahí escritas y me identifiqué con ellas. Cosas que un día marcaron mi existencia, y que vuelven a hacerlo...
Lo cierto es que al releerlas me he sentido identificada de nuevo. Y eso me hace sentir un tanto confusa. ¿De verdad estoy tan mal?
Supongo que sí.
Ya van unos cuantos intentos de dejar este mundo atrás, y muchas otras reflexiones sobre el mismo tema. Todos sabemos que las cosas nunca salen como uno espera, pero mi mundo se ha torcido demasiado y ya no sé si seré capaz de volver a ponerlo en orden.
Por el momento, este será mi mundo de escape: escribir.
Lo que un día sentí
Son cosas que un día escribí, cosas que un día encontré por ahí escritas y me identifiqué con ellas. Cosas que un día marcaron mi existencia, y que vuelven a hacerlo...
Lo cierto es que al releerlas me he sentido identificada de nuevo. Y eso me hace sentir un tanto confusa. ¿De verdad estoy tan mal?
Supongo que sí.
Ya van unos cuantos intentos de dejar este mundo atrás, y muchas otras reflexiones sobre el mismo tema. Todos sabemos que las cosas nunca salen como uno espera, pero mi mundo se ha torcido demasiado y ya no sé si seré capaz de volver a ponerlo en orden.
Por el momento, este será mi mundo de escape: escribir.
Lo que un día sentí
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Sola
Una vez más, me toca a mí.
Y es que, esto siempre es así. Van surgiendo cosas, situaciones, problemas, preocupaciones... y cuando te quieres dar cuenta, entras en un estado de desesperación y acumulación de problemas y preocupaciones del que ya no sabes cómo salir.
Por regla general, me mantengo sola. Siempre me han dicho que soy una chica fuerte, alguien que sabe contener las lágrimas, alguien que sabe cómo actuar en momentos en los que uno debe serenarse. Y hasta ahora, fue así. pero poco a poco mi mundo se me viene encima y he perdido el camino que hasta ahora había decidido seguir.
La solución que encontré fue apoyarme en mis amigos, en mi gente... Pero últimamente parece que no funciona. Quizá debería haber estado preparada para ello; debería haberme metido en la cabeza que la gente no se entrega tanto como lo hago yo, antes de buscar ayuda en ciertas personas.
Y todo eso hace que todo me pese más. Que todos los problemas y preocupaciones que ya estaban en mi cabeza dejen espacio para un nuevo problema más. Un problema que, probablemente, pese más de lo que debería; un problema en el que te das cuenta de que, aún estando rodeada de gente, estás más sola que un perro abandonado en un descampado.
Y es que, esto siempre es así. Van surgiendo cosas, situaciones, problemas, preocupaciones... y cuando te quieres dar cuenta, entras en un estado de desesperación y acumulación de problemas y preocupaciones del que ya no sabes cómo salir.
Por regla general, me mantengo sola. Siempre me han dicho que soy una chica fuerte, alguien que sabe contener las lágrimas, alguien que sabe cómo actuar en momentos en los que uno debe serenarse. Y hasta ahora, fue así. pero poco a poco mi mundo se me viene encima y he perdido el camino que hasta ahora había decidido seguir.
La solución que encontré fue apoyarme en mis amigos, en mi gente... Pero últimamente parece que no funciona. Quizá debería haber estado preparada para ello; debería haberme metido en la cabeza que la gente no se entrega tanto como lo hago yo, antes de buscar ayuda en ciertas personas.
Y todo eso hace que todo me pese más. Que todos los problemas y preocupaciones que ya estaban en mi cabeza dejen espacio para un nuevo problema más. Un problema que, probablemente, pese más de lo que debería; un problema en el que te das cuenta de que, aún estando rodeada de gente, estás más sola que un perro abandonado en un descampado.
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