viernes, 31 de julio de 2009

Todo por una chica

Se encontraba tumbado, mirando el cielo, buscando respuestas a preguntas que jamás serían contestadas.
Pensaba en todo lo que estaría dispuesto a hacer por ella. Se preguntaba si ella también lo estaría; si estaría dispuesta a huir con él, a desaparecer para siempre, a vivir una vida sólo con él.
Todo estaba en silencio. Sólo se oía la brisa del viento sobre las hojas de los árboles. Pero ese silencio no tardó mucho en desaparecer. Una risa rompió el silencio.
Él giró la cabeza. Se trataba de ella. Ella y su novio.
Caminaban de la mano. Saludaron.
“Supongo que no sabe nada…” pensaba él, mientras sonreía falsamente y saludaba con la mano.
“No puedo meterme… ella es feliz”
“No puedo decirla nada…”
“Con él estará bien…”
“Seré su amigo…”
Todos esos pensamientos rondaban por su cabeza, día tras día.
Ella hablaba con él. Le contaba sus problemas. Le trataba como a su mejor amigo.
Él la escuchaba. La ayudaba en todo lo que podía. La trataba con todo el cariño que podía.
Siguió a su lado, desconsolado por no ser él quien la hiciera feliz. Pero soñaba con poder hacerlo algún día, y permaneció a su lado; incluso en momentos complicados y dolorosos para él. Siempre estuvo ahí.
Y ahora es él quien la hace feliz. Quien la hace sonreír cuando todo va mal. Quien la consuela. Quien la mima. Quien la abraza. Quien la besa. Quien estará con ella para siempre…

martes, 28 de julio de 2009

Quiero...

Quiero despertar cada mañana, abrir los ojos, y verte dormido a mi lado.
Quiero despertarte cada día con un beso.
Quiero que tu sonrisa sea lo primero que vea cada mañana.
Quiero que toda mi ropa huela a ti.
Quiero cocinar para ti.
Quiero llevarte el desayuno a la cama.
Quiero sentarme frente a ti y verte desayunar.
Quiero vivir contigo mi día a día.
Quiero caminar a tu lado por el parque.
Quiero mirarte a los ojos esperando una de tus sonrisas.
Quiero acurrucarme en tus brazos mientras vemos la tele.
Quiero sentir tu mano acariciando mi pelo.
Quiero apoyarme sobre ti y sentir los latidos de tu corazón.
Quiero quedarme dormida sobre ti.
Quiero quererte cada día más y más.
Quiero escaparme contigo a un lugar donde nadie nos conozca.
Quiero caminar de noche a tu lado por la playa.
Quiero tumbarme en la arena y contemplar contigo las estrellas.
Quiero escuchar tu voz mientras me quedo dormida.
Quiero estar contigo hasta el último de mis días…

sábado, 25 de julio de 2009

Perdiendo todo

Es bastante duro darte cuenta de lo que has perdido. Tenerlo en frente, y no poder tocarlo. Querer recuperarlo, y no poder hacerlo…
A veces es bastante difícil arreglar los errores cometidos en el pasado, pero yo siempre digo que nada es imposible. Y sé que tendré que perder cosas para aprender a valorarlas en un futuro, pero duele demasiado...
Me gustaría poder escaparme. Salir corriendo a algún lugar lejano, desconocido por todo el mundo, aislado de todo. Me gustaría poder esconderme en algún bosque perdido, sola, sin nadie. Desearía no tener nada para no perder nada…
Me encantaría perderme entre los árboles de algún bosque. Seguir caminos que no llevan a ninguna parte. Caminar hasta caer rendida sobre algún montón de hojas. Contemplar cada noche el cielo poblado de estrellas. Sentir la brisa sobre mi rostro. Cerrar los ojos, suspirar, y sentir cómo el aire entra en mi cuerpo…
Y sé que algún día me escaparé, y todo eso que sueño, lo haré realidad.
Pero he perdido cosas que sé que jamás volveré a recuperar. Y sé que estoy a punto de perder otras que no sé si seré capaz de retenerlas a mi lado, aunque no estoy segura de querer retenerlo todo…
Y seguiré pensando cada noche, a oscuras, en mi cama… Seguiré intentando descubrir qué es lo que hago mal. Seguiré buscando soluciones a cada uno de mis problemas. Seguiré ideando nuevas formas de retener todo aquello que quiero junto a mí. Pasaré noches en vela… pero quizá así, consiga un poco de la felicidad que hace tiempo dejé atrás.

viernes, 24 de julio de 2009

Lo daré todo por ti

No puedes irte, así, sin más. No puedes hacerlo. Ni puedes decírmelo sin esperar que yo haga algo para evitarlo.
Sé que todo es difícil, sobre todo en tu vida. Sé que las cosas no salen bien, lo sé… es algo que con los años, yo también aprendí. Pero también aprendí que hay que luchar, que hay que vivir porque siempre hay algo ahí, que te mantiene, que te invita a seguir adelante…
Si no hay nada ni nadie que te sostenga, quiero ser yo quien lo haga. Quiero mantenerte con vida, quiero darte algo que te dé fuerzas para luchar.
Quiero que sepas que me tienes ahí, que estaré cuando necesites a alguien, que saldré corriendo en tu ayuda cuando nadie más lo haga…
Porque cuando te conocí, mi mundo cambió.
Porque cuando te veía, siempre nacía una sonrisa en mis labios.
Porque cuando hablabas conmigo, me sentía bien.
Porque en apenas una semana, empezaste a contarme todo sobre ti.
Porque confiaste en mí, sin yo pedirlo.
Porque me siento llena cuando sé cómo te sientes sin ni si quiera hablarme.
Porque nunca esperé a alguien como tú en mi vida.
Y ahora no puedo dejarte ir… no así, no como tú quieres hacerlo. Y yo seguiré aquí, esperando que jamás me llegue ese aviso que te pedí… esperando que mañana por la noche te acuestes, como cualquier día, y por la mañana despiertes con una sonrisa, recordando que siempre te quise, y siempre te querré…

viernes, 17 de julio de 2009

Siempre juntas

Durante todo este tiempo hemos compartido muchas cosas.
Hemos vivido muchas cosas juntas; nos hemos reído, hemos llorado… Siempre juntas.
No importa si alguien intenta separarnos, no importa si a alguien no le gusta. Tú y yo sabemos que estaremos juntas por siempre. Porque solo tú me comprendes, porque solo yo te comprendo.
Desde hace un tiempo te cuento hasta el más pequeño detalle de mi vida, y tú te dedicas a escuchar hasta la última de mis palabras. Ahora quiero ser yo la que escuche cada detalle de tu vida, la que te escuche hasta que de tu boca no salgan más palabras…
Porque sé que me necesitas, porque sé que necesitas que te escuche, que te apoye. Y no entiendes que yo, hagas lo que hagas, siempre estaré a tu lado. No importa lo que decidas, no importa lo que sientas, ni importa lo que está bien o lo que está mal. Importa lo que tú quieres, importa lo que tu corazón te dicta a hacer.
Yo no creo en el destino, no creo que cada persona tenga un final escrito. Creo que nosotros lo marcamos, creo que el final de tu vida: si eres feliz o no, lo marcas tú. Ahora eres tú quien debe decidir ese final, y yo sólo quiero que sepas que estaré ahí. Quiero que sepas que cuando mires a un lado, o al otro, yo estaré ahí, sonriendo para ti. Quiero que entiendas que siempre te apoyaré. Quiero que recuerdes que te quiero…

sábado, 11 de julio de 2009

Pensamientos

Todos dicen que no es bueno darle vueltas siempre a una misma cosa, que pensar mucho en lo mismo solo te da dolores de cabeza, pero en el fondo… lo hace todo el mundo.
Sé que nadie es capaz de no pensar en una persona cuando te dice que te odia.
De no pensar en tu mejor amiga cuando sabes que la has perdido.
De no pensar en tu pareja cuando está lejos.
De no pensar en tu familia cuando cada día en casa es una nueva discusión.
De no pensar en todas aquellas personas que te han decepcionado y defraudado en apenas dos semanas…
Pero al fin y al cabo, la vida está hecha para afrontar problemas, para buscarles soluciones.
Un día un amigo me dijo “Los problemas no existen: si algo tiene solución, ya no es un problema; y si no la tiene, tampoco lo es…”
Jamás lo olvidaré.
Y ahora alguien me ha enseñado que es mucho más fácil vivir cuando uno es positivo. Es más fácil encontrar soluciones a todos esos… pensamientos, cuando lo ves todo de una manera más positiva.
Lo siento, pero nadie puede dejar de pensar en sus asuntos por mucho que te creen dolores de cabeza. Porque vivimos para ello, porque también pensamos en cosas buenas y, porque sin obstáculos en nuestras vidas… ¿cómo aprenderíamos de nuestros errores?

viernes, 26 de junio de 2009

Buscando una solución

Siempre me han dicho que nunca digo lo que pienso o lo que siento. Siempre dicen que lo guardo todo para mí, que me lo trago todo yo sola y nunca dejo que los demás me ayuden.
Que siempre escucho a la gente, que siempre ayudo cuando alguien me necesita, y que por todo eso soy buena persona.
Nunca llegué a considerarme como tal. Siempre pensaba que ayudar, escuchar y evitarle preocupaciones a la gente era lo que había que hacer. Y siempre fui así.
Ahora he cambiado, aunque solo sea un poco. Ahora no siempre me creo culpable de todo. Ahora busco alternativas a la vida que me favorezcan también a mí. Ahora pienso más en mi bien, aunque sin dejar de pensar en el de los demás.
Sigo siendo la misma, o eso creo. Sigo escuchando, ayudando y evitando preocupaciones a la gente. Sigo pensando que es lo que tengo que hacer.
Y mucha gente se enfada conmigo por no contarle las cosas, por estar triste y guardármelo para mí, por fingir sonrisas que jamás deberían ser fingidas, por ayudar a tanta gente mientras yo lo paso mal… Pero no entienden que sólo necesito algo de apoyo, y no más preocupaciones como discutir con mi mejor amiga, o discutir con personas importantes para mí.
Ahora no estoy segura de quién soy ni cómo soy. Tampoco sé lo que necesito, ni sé si merezco todo lo que me pasa. No sé que tengo que hacer para averiguar todo esto, pero espero encontrar la manera de hacerlo, o encontrar a una persona que me ayude. Sólo quiero que todo esto termine…

Fecha de caducidad

Por muchas noches en blanco que una dedique a pensar en su biografía sentimental, la verdad, es que encontrará pocas soluciones. Podrá parchear tal, o cual relación; pero al final volverá a pasar lo de siempre: que en un momento dado, saltará en pedazos, como tantas otras veces. Por que uno es como es, y no es facil dejar de serlo para querer a alguien. Es casi, un combate perdido de antemano. Asi que lo mejor que nos podría pasar es que las relaciones sentimentales vinieran con fecha de caducidad, como los yogures. Así sabríamos de antemano cuál es la fecha del final. Y no perderíamos el tiempo en inseguridades, sospechas, ni discusiones. Nos dedicaríamos a disfrutar cada momento hasta la última décima de segundo. Aunque, si lo piensas, lo bueno de no tener fecha de caducidad es que nos permite seguir soñando con que, esta vez sí, ese yogur pueda conservarse para siempre.