Te quiero porque siempre estas ahí cuando estoy mal.
Te quiero por cómo me hablas cuando estoy mal.
Te quiero por tu manera de hacerme sonreír.
Te quiero porque siempre me abrazas en la cama.
Te quiero por tu delicadez al apartarme el pelo de la cara.
Te quiero por buscar mi mano por la calle.
Te quiero por crear un ambiente romántico con velas.
Te quiero por guiñarme un ojo entre la gente.
Te quiero por acompañarme a casa.
Te quiero por llamarme a cada momento del día.
Te quiero por entenderme solo con una mirada.
Te quiero por dedicarme tantas canciones especiales.
Te quiero por dejarme abrazarte cuando vemos una película.
Te quiero por la sensación que crea en mí bailar contigo.
Te quiero por cada uno de tus besos.
Te quiero porque eres mimoso.
Te quiero porque te encantan los niños.
Te quiero porque haces que me sienta buena persona.
Te quiero por ser como eres.
Te quiero por cómo soy cuando estoy contigo.
Te quiero por todos tus abrazos.
Te quiero por todas tus caricias.
Te quiero por cada una de tus sonrisas.
Te quiero por confiar en mí.
Te quiero por permitirme estar a tu lado.
Te quiero por ser tan respetuoso conmigo.
Te quiero por abrazarme por detrás cuando te preparo un sándwich.
Te quiero porque me tratas con ternura.
Te quiero porque haces de mis días algo especial.
Te quiero porque contigo todo es perfecto.
Te quiero por ser tú.
jueves, 25 de febrero de 2010
miércoles, 17 de febrero de 2010
Sensaciones extrañas
No sé qué es exactamente lo que pasa, pero no estamos del todo bien.
Vamos a ratos, a momentos, a días… Y todo es realmente extraño.
Creí que todo era culpa de la distancia, de no poder abrazarte cuando tienes un mal día. Creí que si venías a verme todo volvería a ser como al principio. Creí que todo volvería a la normalidad, y te lo dije.
Viniste. Has estado conmigo tres días y todo iba bien.
Hablamos a solas, disfrutamos estando juntos, comimos en mi casa, dormiste en mi cama, vimos películas con mi hermano y su novia, vimos fotos familiares con mi madre, vimos una película a solas, bailamos juntos… Y todo iba bien.
Todo aquel tiempo pasado en el que no habíamos estado del todo bien, ya había quedado atrás. Pero el último día juntos la cosa se complicó un poco.
Por la mañana yo no había estado del todo bien. Sabía que te ibas a ir por la tarde y que no volvería a verte en mucho tiempo. Pero al final conseguí olvidarlo, y todo siguió normal. Poco más tarde, fuimos a comer.
No esperaba encontrarme a nadie desagradable allí, pero fue lo que pasó. Tú no lo supiste entonces, ni lo sabes ahora. Pero aquel encuentro me hizo cabrearme, y me hizo estar mal durante un largo rato después. No conseguí animarme de nuevo hasta después de estar con Laura en el dentista. Pero cuando bajamos ya te noté raro y seguiste estándolo durante largo rato de la tarde. Estuvimos en casa de Laura hasta que por fin me hiciste caso y nos fuimos a dar una vuelta. Entonces todo se complicó aún más. Tú estabas muy cabreado y te alterabas por todo, asique decidí callarme para no complicar más las cosas. Ese paseo fue realmente extraño. Yo no quería hablar, y tú parecías preocupado por el hecho de que yo no hablase.
Cuando decidí volver a hablar, a los pocos minutos ya estabas alterado de nuevo por el hecho de hablar de mis amigos. Y entonces me cansé. Ya no quería hablar de nada.
Al final del día, antes de que te fueras, conseguí que todo volviera medianamente a la normalidad, a nuestra normalidad, y te fuiste.
Al llegar a tu casa, me llamaste, y todo fue bien.
Y hoy, dos días después de tu ida, todo vuelve a estar como estaba antes. Tú cabreado por tus problemas en casa y yo preocupada y callada sin saber qué hacer o qué decir. Y lo peor de todo es, que cuando hago o digo algo, me da la sensación de que lo estoy estropeando aún más porque siempre acabamos mal.
No sé qué está pasando, pero espero que termine pronto. Porque lo nuestro no puede acabar nunca…
Vamos a ratos, a momentos, a días… Y todo es realmente extraño.
Creí que todo era culpa de la distancia, de no poder abrazarte cuando tienes un mal día. Creí que si venías a verme todo volvería a ser como al principio. Creí que todo volvería a la normalidad, y te lo dije.
Viniste. Has estado conmigo tres días y todo iba bien.
Hablamos a solas, disfrutamos estando juntos, comimos en mi casa, dormiste en mi cama, vimos películas con mi hermano y su novia, vimos fotos familiares con mi madre, vimos una película a solas, bailamos juntos… Y todo iba bien.
Todo aquel tiempo pasado en el que no habíamos estado del todo bien, ya había quedado atrás. Pero el último día juntos la cosa se complicó un poco.
Por la mañana yo no había estado del todo bien. Sabía que te ibas a ir por la tarde y que no volvería a verte en mucho tiempo. Pero al final conseguí olvidarlo, y todo siguió normal. Poco más tarde, fuimos a comer.
No esperaba encontrarme a nadie desagradable allí, pero fue lo que pasó. Tú no lo supiste entonces, ni lo sabes ahora. Pero aquel encuentro me hizo cabrearme, y me hizo estar mal durante un largo rato después. No conseguí animarme de nuevo hasta después de estar con Laura en el dentista. Pero cuando bajamos ya te noté raro y seguiste estándolo durante largo rato de la tarde. Estuvimos en casa de Laura hasta que por fin me hiciste caso y nos fuimos a dar una vuelta. Entonces todo se complicó aún más. Tú estabas muy cabreado y te alterabas por todo, asique decidí callarme para no complicar más las cosas. Ese paseo fue realmente extraño. Yo no quería hablar, y tú parecías preocupado por el hecho de que yo no hablase.
Cuando decidí volver a hablar, a los pocos minutos ya estabas alterado de nuevo por el hecho de hablar de mis amigos. Y entonces me cansé. Ya no quería hablar de nada.
Al final del día, antes de que te fueras, conseguí que todo volviera medianamente a la normalidad, a nuestra normalidad, y te fuiste.
Al llegar a tu casa, me llamaste, y todo fue bien.
Y hoy, dos días después de tu ida, todo vuelve a estar como estaba antes. Tú cabreado por tus problemas en casa y yo preocupada y callada sin saber qué hacer o qué decir. Y lo peor de todo es, que cuando hago o digo algo, me da la sensación de que lo estoy estropeando aún más porque siempre acabamos mal.
No sé qué está pasando, pero espero que termine pronto. Porque lo nuestro no puede acabar nunca…
lunes, 8 de febrero de 2010
Días
Hay días en los que me levanto feliz, porque sí. Días en los que miro el reloj, y me levanto de un salto. Esos días mantengo una sonrisa en la boca las 24 horas del día. En esos días consigo animar hasta a la persona con el mayor problema del mundo. Desafortunadamente, son pocos.
Hay días en los que me levanto triste. Días en los que ni si quiera soy capaz de abrir los ojos, y me escondo bajo las sábanas. Esos días soy incapaz de sonreír de verdad. En esos días no soy capaz de sostener mi propio cuerpo durante todo el día. Y últimamente, éstos ocupan muchos de los días de mi vida.
Hay días en los que me levanto neutral a todo. Días en los que me digan lo que me digan, no me importa. Esos días no soy yo misma. En esos días sólo deseo que terminen para poder meterme en la cama y que nadie me moleste. Hace mucho que no tengo uno de ellos…
Hay días en los que me levanto sensible. Días a los que yo llamo “días tontos”. En esos días todo me afecta más de lo que ya de por sí me afecta. Junto a los días tristes, son de los que más suelo vivir.
Hay días en los que me levanto cabreada. Días en los que me molesta absolutamente todo. Esos días me altero por el más mínimo detalle. En esos días es mejor que nadie se me acerque. Son raros en mi forma de ser, pero también los hay.
Hay días en los que me levanto yo misma. Días en los que ayudo a la gente. Esos días soy de lo más cariñosa que haya en el mundo. En esos días me siento útil. Y me encanta levantarme con ese ánimo por las mañanas…
Hay días en los que me levanto triste. Días en los que ni si quiera soy capaz de abrir los ojos, y me escondo bajo las sábanas. Esos días soy incapaz de sonreír de verdad. En esos días no soy capaz de sostener mi propio cuerpo durante todo el día. Y últimamente, éstos ocupan muchos de los días de mi vida.
Hay días en los que me levanto neutral a todo. Días en los que me digan lo que me digan, no me importa. Esos días no soy yo misma. En esos días sólo deseo que terminen para poder meterme en la cama y que nadie me moleste. Hace mucho que no tengo uno de ellos…
Hay días en los que me levanto sensible. Días a los que yo llamo “días tontos”. En esos días todo me afecta más de lo que ya de por sí me afecta. Junto a los días tristes, son de los que más suelo vivir.
Hay días en los que me levanto cabreada. Días en los que me molesta absolutamente todo. Esos días me altero por el más mínimo detalle. En esos días es mejor que nadie se me acerque. Son raros en mi forma de ser, pero también los hay.
Hay días en los que me levanto yo misma. Días en los que ayudo a la gente. Esos días soy de lo más cariñosa que haya en el mundo. En esos días me siento útil. Y me encanta levantarme con ese ánimo por las mañanas…
domingo, 10 de enero de 2010
Mi vida contigo
Mi vida sin ti, era diferente.
Desde que entraste en ella, todo cambió.
Ahora sonreír vale la pena. Ahora tengo ganas de salir. Ahora me gusta vivirla. Ahora sé que tengo una meta en ella: hacerte feliz.
Antes no sabía lo que era tenerte, no sabía lo que era vivir sin ti. Quizá como no lo sabía, sobreviví. Porque ahora que lo sé, mi vida sin ti no sería nada. No valdría la pena vivirla. Nada valdría la pena si tú no estás…
Quiero verte cada mañana, y cada tarde, y cada noche. Quiero contarte mis problemas y que tú me cuentes los tuyos. Quiero hacerte sonreír y que tú me hagas sonreír. Quiero que seas mi mejor amiga para siempre, y que yo sea la tuya.
Y me encantaría que nuestro sueño se haga realidad. Me encantaría vivir contigo. Me encantaría hacerte el desayuno por las mañanas. Me encantaría llevártelo a la cama cada mañana. Me encantaría poder pasar noches en vela hablando contigo. Me encantaría que nos gritásemos por que la casa está muy sucia. Me encantaría ir a hacer la compra contigo.
Todo eso y mucho más, porque contigo todo es divertido. Contigo todo es mejor.
Quiero una vida, pero una vida cerca de ti.
Desde que entraste en ella, todo cambió.
Ahora sonreír vale la pena. Ahora tengo ganas de salir. Ahora me gusta vivirla. Ahora sé que tengo una meta en ella: hacerte feliz.
Antes no sabía lo que era tenerte, no sabía lo que era vivir sin ti. Quizá como no lo sabía, sobreviví. Porque ahora que lo sé, mi vida sin ti no sería nada. No valdría la pena vivirla. Nada valdría la pena si tú no estás…
Quiero verte cada mañana, y cada tarde, y cada noche. Quiero contarte mis problemas y que tú me cuentes los tuyos. Quiero hacerte sonreír y que tú me hagas sonreír. Quiero que seas mi mejor amiga para siempre, y que yo sea la tuya.
Y me encantaría que nuestro sueño se haga realidad. Me encantaría vivir contigo. Me encantaría hacerte el desayuno por las mañanas. Me encantaría llevártelo a la cama cada mañana. Me encantaría poder pasar noches en vela hablando contigo. Me encantaría que nos gritásemos por que la casa está muy sucia. Me encantaría ir a hacer la compra contigo.
Todo eso y mucho más, porque contigo todo es divertido. Contigo todo es mejor.
Quiero una vida, pero una vida cerca de ti.
martes, 5 de enero de 2010
Recuérdame de esta manera
De vez en cuando
Encontramos a un amigo especial
Que nunca nos decepciona...
Que entiende todo
Que nos levanta cada vez que caemos
Eres el mejor amigo que he encontrado...
Se que no te puedes quedar
Pero una parte de ti nunca partirá
Tu corazón se quedará...
Pediré un deseo por ti,
Y espero que se convierta en realidad,
Que la vida sea amable,
Con tu mente tan gentil,
Si pierdes el rumbo,
Recuerda el ayer
Recuérdame así,
Recuérdame de esta manera.
No necesito ojos para ver
El amor que me das,
No importa a donde vaya
Se que ahí estarás
Para siempre jamás una parte de mi donde sea
Siempre me importarás...
Pediré un deseo por ti,
Y espero que se convierta en realidad,
Que la vida sea amable,
Con tu mente tan gentil,
Y si pierdes el rumbo,
Recuerda el ayer
Recuérdame así,
Recuérdame de esta manera.
Y estaré justo atrás de tu hombro,
Cuidándote
Estaré a tu lado, todo lo que hagas
Y nunca me iré
Mientras tu creas,
Solo cree...
Pediré un deseo por ti,
Y espero que se convierta en realidad,
Que la vida sea amable,
Con tu mente tan gentil,
Y si pierdes el rumbo,
Recuerda el ayer
Recuérdame así,
Recuérdame de esta manera.
Oh...
De esta manera.
Encontramos a un amigo especial
Que nunca nos decepciona...
Que entiende todo
Que nos levanta cada vez que caemos
Eres el mejor amigo que he encontrado...
Se que no te puedes quedar
Pero una parte de ti nunca partirá
Tu corazón se quedará...
Pediré un deseo por ti,
Y espero que se convierta en realidad,
Que la vida sea amable,
Con tu mente tan gentil,
Si pierdes el rumbo,
Recuerda el ayer
Recuérdame así,
Recuérdame de esta manera.
No necesito ojos para ver
El amor que me das,
No importa a donde vaya
Se que ahí estarás
Para siempre jamás una parte de mi donde sea
Siempre me importarás...
Pediré un deseo por ti,
Y espero que se convierta en realidad,
Que la vida sea amable,
Con tu mente tan gentil,
Y si pierdes el rumbo,
Recuerda el ayer
Recuérdame así,
Recuérdame de esta manera.
Y estaré justo atrás de tu hombro,
Cuidándote
Estaré a tu lado, todo lo que hagas
Y nunca me iré
Mientras tu creas,
Solo cree...
Pediré un deseo por ti,
Y espero que se convierta en realidad,
Que la vida sea amable,
Con tu mente tan gentil,
Y si pierdes el rumbo,
Recuerda el ayer
Recuérdame así,
Recuérdame de esta manera.
Oh...
De esta manera.
sábado, 26 de diciembre de 2009
Amor verdadero
Dicen que todo el mundo tiene una media naranja. Que todo el mundo encuentra a esa persona especial con la que compartirá el resto de su vida, pero que antes tendrá que pasar por muchas relaciones que saldrán mal.
Yo no sé si realmente hay una persona, una media naranja que coincida con nuestra media… pero sí creo en el amor, en el amor verdadero.
Creo que esa persona te hace sentir única, te hace sentir especial. Cuando estás al lado de esa persona todo es perfecto, y no importa lo que pase.
Es cierto que no puedes decidir con quién estarás para siempre, no exactamente… No puedes decir “tú, para siempre” y que así sea. Pero sí puedes intentarlo. Sí puedes creer en ello. Sí puedes luchar por ello.
Ahora me encuentro en uno de esos momentos de la vida en los que crees que has encontrado al chico perfecto para ti. Con la diferencia de que esta vez, creo que he acertado.
Porque cuando él está conmigo, soy diferente… soy mejor persona.
Cuando él está conmigo, simplemente, soy feliz.
Él es diferente al resto. Con él siento algo que ni si quiera puedo definir. Es… él. Es… perfecto, perfecto para mí. Y empiezo a creer que no soy la única que lo piensa.
Yo no sé si realmente hay una persona, una media naranja que coincida con nuestra media… pero sí creo en el amor, en el amor verdadero.
Creo que esa persona te hace sentir única, te hace sentir especial. Cuando estás al lado de esa persona todo es perfecto, y no importa lo que pase.
Es cierto que no puedes decidir con quién estarás para siempre, no exactamente… No puedes decir “tú, para siempre” y que así sea. Pero sí puedes intentarlo. Sí puedes creer en ello. Sí puedes luchar por ello.
Ahora me encuentro en uno de esos momentos de la vida en los que crees que has encontrado al chico perfecto para ti. Con la diferencia de que esta vez, creo que he acertado.
Porque cuando él está conmigo, soy diferente… soy mejor persona.
Cuando él está conmigo, simplemente, soy feliz.
Él es diferente al resto. Con él siento algo que ni si quiera puedo definir. Es… él. Es… perfecto, perfecto para mí. Y empiezo a creer que no soy la única que lo piensa.
martes, 22 de diciembre de 2009
La vida no es sencilla
La vida no es sencilla, es complicada.
Nos meten aquí a todos juntos en un mundo lleno de caos y confusión, lleno de preguntas sin respuesta y con la muerte acechando en cada esquina.
Y hacemos lo que podemos. No podemos hacer nada más.
Hay quien dice que debemos hacer lo que deseamos por que nunca sabes cuánto vivirás, y tanto si triunfas como si fracasas, lo más importante es intentarlo.
Pero tanto tus padres, como tus amigos... solo pueden guiarte. Al final tienes que aprender tú solo, tienes que crecer solo.
Nos meten aquí a todos juntos en un mundo lleno de caos y confusión, lleno de preguntas sin respuesta y con la muerte acechando en cada esquina.
Y hacemos lo que podemos. No podemos hacer nada más.
Hay quien dice que debemos hacer lo que deseamos por que nunca sabes cuánto vivirás, y tanto si triunfas como si fracasas, lo más importante es intentarlo.
Pero tanto tus padres, como tus amigos... solo pueden guiarte. Al final tienes que aprender tú solo, tienes que crecer solo.
domingo, 6 de diciembre de 2009
Segura de mí misma
Siempre me han visto como a una cría.
Siempre, cuando me miraban, me veían como una niña que no sabía lo que quería. Y siguen viendome así.
Empiezo a estar harta de ello.
He crecido. Ya no soy la niña que era. Ahora tengo las cosas claras. Sé lo que quiero, aunque a veces no esté segura de cómo conseguirlo.
Quizá hace años hacía las cosas sin pensar. Me dejaba llevar por mis impulsos y hacía lo que quería en el momento que quería...
Pero he aprendido mucho. Ahora sé que hay que pensar las cosas. He aprendido a hacer las cosas por mi bien, no para pasarlo bien o solo por el hecho de que quiera hacerlo.
Y con el paso del tiempo, y después de tantos errores y sufrimientos, he aprendido a tratarme mejor a mí misma, sin olvidar a los demas.
Ahora tengo un futuro marcado, marcado por mí. Sé lo que quiero y voy a conseguirlo. Da igual lo que tenga que hacer o lo que tarde en conseguirlo. Pero lo tendré.
Y cuando lo consigua, me reiré de aquellos que pensaron que no lo conseguiría. Les demostraré a aquellos que me creían una cría, que no lo era, y no lo soy.
Siempre, cuando me miraban, me veían como una niña que no sabía lo que quería. Y siguen viendome así.
Empiezo a estar harta de ello.
He crecido. Ya no soy la niña que era. Ahora tengo las cosas claras. Sé lo que quiero, aunque a veces no esté segura de cómo conseguirlo.
Quizá hace años hacía las cosas sin pensar. Me dejaba llevar por mis impulsos y hacía lo que quería en el momento que quería...
Pero he aprendido mucho. Ahora sé que hay que pensar las cosas. He aprendido a hacer las cosas por mi bien, no para pasarlo bien o solo por el hecho de que quiera hacerlo.
Y con el paso del tiempo, y después de tantos errores y sufrimientos, he aprendido a tratarme mejor a mí misma, sin olvidar a los demas.
Ahora tengo un futuro marcado, marcado por mí. Sé lo que quiero y voy a conseguirlo. Da igual lo que tenga que hacer o lo que tarde en conseguirlo. Pero lo tendré.
Y cuando lo consigua, me reiré de aquellos que pensaron que no lo conseguiría. Les demostraré a aquellos que me creían una cría, que no lo era, y no lo soy.
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